Coronavirus: ¿Hacia dónde vamos?

Cárceles una bomba de tiempo, ahora más que nunca. Foto: Víctor Chaves Rodríguez

Por Víctor Chaves Rodríguez #ReporteroNomada

En la medida en que se ajustan los operativos de seguridad, con más ejército y policía en la región, también se ajustan el cinturón los que ya se van quedando sin recursos para subsistir en un mercado en el que los mayoristas ponen el precio y los detallistas acaban de arruinar al resto. La tragedia total avanza latente.

Visto desde la perspectiva de la economía, el Covid – 19 aceleró el proceso de pauperización global, que, aunque venía ya con un ritmo preocupante desde hace mucho tiempo, en tres meses o menos, puso al borde la ruina total, a todo aquel que no tuviese suficiente músculo económico para resistir.

El desgrane de los aguantadores va a un ritmo demasiado acelerado, mientras que las ayudas, si es que existen, vienen cojeando, casi adormecidas en medio de la burocracia, los intermediarios, oportunistas y demás, que nunca se enferman ni se agotan así estemos en medio de una pandemia.

Por eso, nadie debe sorprenderse que a Nariño lo primero que haya llegado es el “apoyo” militar. Asegurar la frontera y las entradas al Departamento, es fundamental, claro, pero también se hicieron advertencias claras si la gente no cumple con la cuarentena, pues la meterán a sus casas, por las buenas o las malas, o pagará una multa, o quién sabe qué mecanismo más restrictivo se impondrán luego.

Pero al mismo tiempo, la angustia de la gente buena que ve que poco a poco los ahorros se van agotando y que aquello del teletrabajo es apenas una ilusión, que no se construye de un día para otro, lo va empujando hacia la calle, allá donde están los que nunca tuvieron esperanza. Los desposeídos, los indigentes, la gente del rebusque, la que no está incluida en ningún programa de asistencia social, también se va alistando para lo que viene.

Y a este paso, lo que viene no puede ser bueno. Los mandatarios de todos los niveles saben a ciencia cierta que con el hambre no se juega. Pero no todos disponen los recursos para solucionar la demanda de ayuda que ya se está desbordando. Eso lo saben ellos, así como también que si la emergencia sanitaria crece tal como parece según sus propios cálculos, no habrá manera de atender a todos los que se enfermen. Entonces es ahí cuando se verá lo peor de la pandemia. A este paso, no hay argumentos sólidos para borrar o cambiar este triste y devastador panorama que se avecina, cada más rápido y cada vez más cerca.

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