El ‘realismo trágico’ de Colombia

Por Fernán Medrano

Twitter @Fernan_Medrano Redactor de Alcarajo.org

Ante el asesinato de los líderes sociales, el presidente de Colombia, Iván Duque, admite que es «difícil» proteger la vida de los siete millones que hay en el país.

Cuentan que cuando estaban inaugurando el acueducto del pueblo donde nació el premio nobel de literatura colombiano, Gabriel García Márquez, abrieron un grifo y no salió ni una sola gota de agua. Esa anécdota asombrosamente absurda es una suerte de símil, no tan mágico, sino más bien trágico, de la realidad de Colombia.

Me cuesta descubrir un conjunto de adjetivos con el que pueda calificar la realidad de La Guajira colombiana https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201806081079395141-ddhh-comunidad-indigena-wayuu/; en este Departamento de Colombia han muerto 4.770 niños de hambre y sed https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201804031077549124-hambre-crisis-humanitaria-mortalid-adinfantil/ en un lapso de ocho años.

Tal vez me quede corto, pero me atrevo a pensar que es una monstruosidad (https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201902271085746041-venezuela-crisis-humanitaria-en-colombia-indigenas-wayuu/ ); se ubica más allá de lo macondiano, de lo mágico, de lo fantástico, para llegar al terreno de lo trágico, de lo espantoso. Es aterrador lo que se padece allí o, como expresó el magistrado de la Corte Constitucional de Colombia Alberto Rojas Ríos, «esto es una barbarie».

Yo no hablo mal de mi país; la verdad es que lo amo, por eso denuncio el estado en que lo ha postrado un puñado de familias ambiciosas y avaras. En Colombia, ha mandado una sola clase social, la cual son los mismos apellidos (los Santos, los Uribe, los Pastrana, los Lleras, los Holguín, los López, los Caro, los Mosquera), quiero decir, la misma clase política, pero con diferentes rostros.

Hoy como ayer, mañana como hoy,

y ¡siempre igual!

Un cielo gris, un horizonte eterno,

y ¡andar…, andar!

Colombia es un desorden organizado: está organizada para que todo funcione mal. El mismo presidente de Colombia, Iván Duque, ha admitido (https://www.efe.com/efe/espana/mundo/duque-reconoce-que-es-dificil-proteger-a-siete-millones-de-lideres-sociales/10001-4024704) en una entrevista concedida a la agencia Efe que es «difícil» proteger la vida de siete millones de líderes sociales.

La lideresa María del Pilar Hurtado había denunciado amenazas en su contra; lamentablemente, no hubo manera de la que las autoridades y la sociedad colombianas evitaran que fuera asesinada.

Ser defensor de los derechos humanos, sindicalista, líder comunitario, estudiantil, gremial o reclamar tierras en Colombia es un peligro.

Hay una especie de exterminio gota a gota de los líderes sociales, defensores de derechos humanos, líderes estudiantiles y de todo aquel que aspire a construir una Colombia diferente, justa, o que reclame la ampliación o la creación de más espacios de participación democrática.

En Colombia han asesinado a 462 líderes sociales (https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201907271088167631-bogota-se-une-al-clamor-de-colombia-y-el-mundo-por-asesinato-de-lideres-sociales/ ) en un período de tres años.

¿En qué piensan los intelectuales y la sociedad colombiana? Ojalá que cuando las mentes brillantes de Colombia desciendan de su alta torre no se encuentren con un país hecho una fosa común.

El pueblo sufrido de Colombia está como estaba el poeta español Gustavo Adolfo Bécquer:

Hoy como ayer, mañana como hoy,

y ¡siempre igual!

Un cielo gris, un horizonte eterno,

y ¡andar…, andar!

Fernán Medrano.

Latinoamericano y humanista. Columnista de opinión. Analista político de la actualidad colombiana, latinoamericana y mundial. Colaborador de portales de comunicación alternativa, de noticieros de tv, y agencias internacionales de noticias. Nació en las orillas del mar Caribe, en Colombia. 

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