“Lo que está en disputa es el norte del Chocó, no Bojayá”: Comandante Uriel del ELN

En entrevista exclusiva el comandante del ELN Uriel explica la situación de conflicto por la disputa del Norte del Chocó en el pacifico colombiano.

@Rosa_Alcarajo

COLOMBIA| El pasado 31 de diciembre de 2019 los habitantes del municipio de Bojayá recibieron el 2020 lleno de zozobra por la incursión de 300 paramilitares a su territorio. Las autoridades colombianas señalaron que lo sucedido fue por la disputa territorial de los grupos al margen de la ley como: las disidencias de las Farc, los paramilitares y el Ejército de Liberación Nacional. Ante lo sucedido, Al Carajo, buscó la forma de entrevistar vía electrónica al comandante del ELN, Uriel quien tiene presencia en esa zona.

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Municipio de Bojayá, departamento del Chocó. Foto archivo diario El Espectador

 Se ha dicho que la situación que está viviendo la comunidad de Bojayá es por la disputa de territorio entre el ELN y las AUG, ¿eso es verdad?

URIEL. Bojayá es la cintura estrecha del departamento del Chocó entre el río Atrato y el Océano Pacífico, es un municipio de gran interés geoestratégico para el diseño de control militar del norte del Chocó, pues en la práctica, lo que se ha visto, es el copamiento de bandas paramilitares con el apoyo de las Fuerzas Armadas para aislar los municipios del norte en el margen occidental del Atrato (Riosucio y Juradó).

Se debe aclarar que Acandí y Unguia son de control netamente paramilitar y frontera por el Atlántico. Lo que está en disputa no es específicamente Bojayá, sino el norte del Chocó pues este es el epicentro en el que coinciden múltiples intereses económicos y geopolíticos de las élites nacionales y trasnacionales. El ELN no entra a disputarse ese territorio para sí; en la medida en que se incremente la presencia militar y paramilitar y se dé un aumento de las policías del miedo y la violencia estatal y paraestatal, nosotros vamos a estar acompañando a las comunidades en la resistencia y defensa de sus territorios. En últimas es la disputa del bando popular por su derecho a la autodeterminación y vida digna en sus territorios ancestrales. Nosotros hacemos parte del bando popular.

¿Es verdad que el frente que opera en esa zona de ustedes es el Cimarrón, o qué otro Frente?

URIEL. En todo el territorio del Chocó opera el Frente de Guerra Occidental Omar Gómez. Hacen parte de este Frente de Guerra los Frentes Guerrilleros: Ernesto “Che” Guevara; Cacique Calarcá; Manuel Hernández “EL Boche” y Resistencia Cimarrón; y las compañías: Néstor Tulio Durán y Omar Silgado. La zona de Bojayá es límite de la jurisdicción entre el Frente Guerrillero Resistencia Cimarrón (que opera hacia el Pacífico), y el Frente Guerrillero Manuel Hernández “El Boche” (que opera en el Atrato, principalmente en la margen oriental de este río). Además, la Compañía Néstor Tulio Durán que es una unidad militar móvil actualmente es la que está resistiendo la arremeda militar y paramilitar en el norte del Departamento.

En varias entrevistas públicas jefes del ELN como Gabino y Pablo Beltrán han señalado que su organización guerrillera está en la población, que, por eso, en unos futuros diálogos de paz no se puede hablar de una reinserción a la población civil porque están en ella, ¿cómo se explica ese discurso cuando hoy se disputan territorios como el de Bojayá?

URIEL. Ignoramos a qué pronunciamientos puntuales de los comandantes se refiere. Como Ejército de Liberación Nacional, lo que hemos planteado y practicado es que somos parte del pueblo, el ELN somos personas de las mismas comunidades explotadas, empobrecidas y despojadas; que decidimos armarnos para resistir y buscar transformaciones sociales a favor de las mayorías. Entendemos y nos solidarizamos con las comunidades como la de Bojayá que ha tenido que padecer de la manera más cruenta el conflicto social y armado, es apenas lógico el cansancio y el miedo, máxime cuando el Estado que es el que tiene la obligación de garantizar sus derechos constantemente los revictimiza, los macarza y ejerce el terrorismo de Estado sobre ellos, sea a través de sus estructuras legales o ilegales. No obstante, muchas personas de estas comunidades afectadas siguen viendo en el Ejército de Liberación Nacional un aliado incondicional para garantizar la defensa del territorio.

En la lógica de la clase dominante y de muchos medios y analistas funcionales a ella, es muy difícil entender que la guerrilla es un desarrollo histórico necesario de las comunidades oprimidas y en general, del bando popular. Por eso estamos en todos lados; de diversas maneras, pero hacemos presencia en todos los lugares en donde hay comunidades oprimidas, explotadas, ninguneadas. Somos una consecuencia de la opresión y la explotación; para acabar con nosotros no son necesarias ni una guerra, ni una negociación; bastaría con resolver las causas estructurales que han dado origen al levantamiento armado del bando popular.

 ¿Piensan ustedes repetir la historia de la masacre ocurrida por las FARC en el año 2002 justiciándola como acto de guerra?

URIEL. Nosotros nunca hemos pensado en atentar contra las comunidades; ni en Bojayá ni en ninguna otra parte.

Como comandante de esa guerrilla, ¿cuál es el mensaje que le envía a la población de Bojayá ante la situación de zozobra que están viviendo?

URIEL. La comunidad de Bojayá puede contar con el Ejército de Liberación Nacional en la resistencia y la lucha en defensa del territorio y la vida digna. Constantemente nos llegan sus llamados y reclamos pidiendo mayor presencia nuestra. Lastimosamente la agudización de las confrontaciones y el incremento desmesurado de la fuerza paramilitar nos limitan las posibilidades de estar de manera más directa. Entendemos la indignación e impotencia que sienten cuando ven pasearse a los paramilitares como ustedes mismos lo han manifestado “como Pedro por su casa”; confiamos en que el Bando Popular encontrará las formas de seguir resistiendo y fortaleciéndose para alcanzar el anhelado cambio social y la tranquilidad para todos y todas.

El incremento de la violencia en Colombia tiene azotadas a las comunidades a nivel nacional. Son decenas de masacres, cientos de asesinatos a líderes sociales y defensores de los derechos humanos, abuso de la fuerza pública en las protestas, los crímenes cometidos por militares y policías, la ausencia del Estado colombiano, con ello, la proliferación de los grupos armados al margen de la ley, y la disputa de estos por los territorios que tienen rutas del narcotráfico y la minería ilegal.

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