«Salí de Venezuela, para huir de Venezuela pero también a buscar mi país perdido, o mejor dicho, lo que mi país me negó.

Testimonios Migrantes / Autor anónimo

En Colombia, los vi tan idénticos a nosotros en muchas cosas que creí sentirme en casa. Pero en Colombia la gente convive entre la criminalidad. La producción, el tráfico de drogas y el comercio que lava dinero del narco están tan arraigados en lo cotidiano que allí todo eso es normal. En Colombia no hay crisis pero la gente vive tal cual como los venezolanos cuando hemos vivido en graves crisis. La pobreza en Colombia es absurda, pues siempre leemos que es una economía bien posicionada. De nada sirve que en Colombia haya un PIB alto o baja inflación, porque muchísima gente no puede comprar nada. Todo eso es normal allá. Un país con gente pobre, con clase media endeudada hasta el techo y un país donde lo chabacano esta en todas partes, donde igual te matan para quitarte un celular y los zapatos, pero nadie habla de eso en la prensa internacional. El país del cobro de vacunas, de los narcos y el gobierno corrupto.

Fui a República Dominicana. En Caracas me preocupaba andar en la calle, usar el teléfono, y siempre, no lo voy a negar, me daban miedo los negros y los tukis, andaba traumatizado. Dominicana esta llena de ellos. Atestada de ellos. No me sentía seguro en ninguna parte. Esto va a sonar racista pero es como si todo Petare vive ahí. Andaba con miedo y además el país no es tan seguro como creía. La pobreza abunda, primero eran los haitianos y ahora también nosotros. Pero parece que esto no es una crisis humanitaria, pues nadie la menciona. Este país tiene décadas así, pobre, lleno de pobres.

Me fui a Ecuador, pues es una economía dolarizada. Creía que allí podría huir de nuestras monedas y economías latinoamericanas mal administradas. Pero es un país con alto costo de la vida. Ganas en dólares, pero gastas en dólares. Es como correr en la rueda del hamster, corres mucho pero sigues en el mismo punto. Con sólo pagar arriendo y servicios te queda poco o nada. En Venezuela en otros tiempos, había eso que llaman «movilidad social», en pocos años podías comprar casa, carro, viajar. Los ecuatorianos no viven así. En Ecuador no hay crisis, pero casi todos están y se quedan en el mismo punto. Quien avanza un poco, lo debe todo. El dólar es una promesa, pero cuando eres pobre en una economia dolarizada, lo único que cambia es el signo monetario.

En Perú se encuentra la gran promesa de una economía en expansión. El FMI ha dicho muchas veces que es una economía «modelo» para la región. Creo que es mentira, o tal vez soy yo el que no entiende que es una «economía modelo», pues hay mucha, mucha pobreza ahí. Llegué a un país donde hasta los propios peruanos viven de la buhoneria. La salud es un desastre. La educación es un desastre. El agua y los servicios son un lujo costosísimo. Lima es una ciudad apiñada, con gente aglomerada en viviendas estrechas, atestada de barrios feos de bloques rojos que no vemos en fotos nunca, como si vemos las fotos de los barrios de Caracas. No sabía que esto existía. Este es un país árido y frío y así es su gente. La cerveza es barata, pero no hay calor, ni playa, ni el son Caribe alegre. En Perú todos en el poder son corruptos. Si creíamos que los partidos políticos de Venezuela eran un asco ahí en Perú es peor. Todo el poder es corrupto. Ahí la corrupción es muy grave y nosotros los venezolanos creemos que vivimos en el país con el gobierno más corrupto. Se sorprenderían de Perú, con sus expresidentes enjuiciados y la corrupción del gobierno.

Chile es el mejor referente latinoamericano donde el liberalismo ha sido exitoso. O eso me dijeron. No les miento, en Chile a muchos venezolanos les va bien. Muchos encajamos en ese país, donde todo es privado, pero funciona y eso es lo que nos gusta. Ahí hay verdadero capitalismo. Las cosas funcionan. El asunto es que todo es privado, costoso, y dejas dinero en cada esquina, para cada cosa. Sientes que trabajas para los demás. Sientes que eres una pieza en un sistema donde siempre hay alguien debajo y encima de ti. En ese país no te puedes equivocar, la ley es severa, la gente es sumisa, no toleran el desorden y la policía es muy agresiva. Es como en tiempos de la dictadura, pero al menos la gente respeta los semáforos y como venezolano eso me gusta. Esta economía que no está en crisis, no perdona. Si pasas dos meses sin trabajo es imposible vivir. Te mueres, literal. Si el sueldo no te alcanza pasas hambre, así tal cual. No hay Estado que proteja, no hay formas de ayuda. No es que no quiere que le den todo, no. El tema es que no hay escapatoria. La salud no es la gran cosa, si te enfermas debes hacer cola por semanas en un hospital para que te vean. La universidad es privada, estudiar no es para todos. En Chile lo que funciona bien es el crédito. Puedes vivir bien, dejando de por vida tus ingresos pagando cuotas. En Venezuela pagábamos los créditos por adelantado para salir de eso rápido y meternos en otro crédito. En Chile no. Esa forma de avanzar es algo que dura años. En Chile las cosas nos gustan a nosotros, más o menos. Pero a los chilenos no. Ellos quieren cambiar la Constitución y desprivatizar un poco su país. Están hartos. Por algo debe ser.

Argentina es el país más europeo de América Latina. Es como estar en Madrid o en París. Eso creía. Pero Argentina es el despelote sureño. Ese país es desordenado, no es del primer mundo ni se parece. Hay inflación y también hay pobres. Nunca vi fotos de un rancho en Argentina, pero existen y los hay bastantes. Aquí la gente tiene la casa a oscuras de noche para no gastar luz. En el invierno, los que no tienen calefacción o la apagan, pasan verdadero frío. En Argentina hay a veces desabastecimiento, si, a veces no hay productos, pensé que eso pasaba solo en Venezuela, pero lo que más hay ahí es inflación, de la peor, la que se da de un día para otro si aumenta el dólar. Los comerciantes también se vuelven locos de repente. La inflación no es tan brutal como en Venezuela, pero pega mucho. En Venezuela la gente maniobra la cosa, pero en Argentina no puedes. Vivir es caro y los sueldos no los suben por decreto. En Argentina debes acostumbrarte a andar con lo mínimo. Hay de todo, bueno, malo, bonito, feo. Pero no se vive tan bien como uno creería.

Con crisis y todo, creo que el país que más se parece a Venezuela es Venezuela. Tal vez el país que salimos a buscar, de el quedan algunas cosas en el mismo lugar del que nos fuimos.»

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