Javier Pascual, aragonés internacionalista, falleció a sus 57 años.

Javier Pascual se ha ido en febrero y el internacionalismo aragonés se viste de luto

Por Comité de Solidaridad Internacionalista

Empleamos bien el verbo y no decimos que has muerto, porque quien enseña, quien muestra, quien comparte, quien ama de forma eficaz, tú sabes que nunca muere, simplemente se marcha.

Las palabras definen, así que hoy hemos sabido que Javier Pascual se ha ido a la edad de 57 años y el internacionalismo aragonés se viste de luto.

Javier ha sido de todo, y todo lo fue con la virtud que perfeccionó hasta convertirla en arte: la humildad. Nació en familia campesina, fue pastor, agricultor, arqueólogo submarino, trabajador, emigrante en Argelia, acompañante en Guatemala, pero sobre todo Javier fue internacionalista de compromiso forjado con la necesidad de hacer de este mundo un lugar más igualitario y más justo.

Durante tres décadas dedicó su vida a dar luz sobre las condiciones de vida de las personas trabajadoras de cualquier lugar del mundo a través de su militancia en el Comité de Solidaridad Internacionalista de Aragón.

Sin embargo, junto a Cristina Hernández, su pareja inagotable, Javier encontró en las luchas de las organizaciones populares colombianas un lugar desde el que practicar un amor eficaz, concentrado y apasionado por el derecho de una vida digna para cualquier ser humano.

Más allá de lo relevante de sus aportes militantes, cuya sabiduría queda impregnada en todas aquellas que colaboramos con él de una forma u otra, Javier estilizó la amistad: fue manantial de palabras amables, abrazo donde recogerse, serenidad en la tormenta, luz en la oscuridad que sobreviene sin avisar.

Javier pertenecía a ese tipo de personas cuya seriedad impresiona en los primeros contactos, pero enseguida caía la máscara y aparecía un humor certero que se vestía de risa franca y contagiosa. Por eso, pedimos a todas aquellas personas que lo conocieron una sonrisa por su alma.

No creemos que Javier deseara flores ni coronas, muchas de ellas provienen del sudor de las trabajadoras colombianas cuyas condiciones tanto se esforzó en visibilizar, pero estamos seguras de que preferiría que ese coste se donara a redes de apoyo vecinal o a organizaciones sociales internacionalistas.

Javier, te has ido en febrero, como otros antes, y tu vida se convierte en testigo que recoger y entregar. Como antes fue la de otros. Por eso empleamos bien el verbo y no decimos que has muerto, porque quien enseña, quien muestra, quien comparte, quien ama de forma eficaz, tú sabes que nunca muere, simplemente se marcha. Nos quedamos con la compañía luminosa de tu ejemplo.

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