Otra calumnia contra Caicedo que se cae

Al actual gobernador progresista del Magdalena, dentro de la ya conocida y feroz persecución político-judicial a la que le han sometido desde que fue rector de la UniMagdalena en 1997, se le acusó, calumniosamente, de ser el autor intelectual del homicidio de unos estudiantes y trabajadores de ese centro educativo. Hugo Maduro, Julio Otero y Roque Morelli son las tres personas que murieron en hechos violentos a inicios de la década del 2000.

Fue el parapolítico condenado Trino Luna, enconado enemigo de Caicedo, quien comenzó a difundir la calumnia en el año 2004, por la que aún, al día de hoy, sigue investigado, a pesar de que en 2007 el exjefe paramilitar Hernán Giraldo, alias Taladro, reconoció que él y ‘Jorge 40’ (el hijo de este trabaja en gobierno Duque) fueron los autores intelectuales de esos crímenes, así como el clan de los Rojas (paramilitares de la Sierra Nevada), ya que para esos tiempos, en su ofensiva por el control de los centros de poder, las AUC tenían sus ojos puestos en la UniMagdalena.  Incluso, estos delincuentes declararon que Caicedo también iba a ser ejecutado por su simpatía con la izquierda, aunque no lograron consumar el hecho.  Caicedo y su equipo jurídico han sido persistentes en exigir celeridad en el esclarecimiento de estos crímenes, sin embargo, los procesos no avanzan. Hay una clara intención de que sobre Caicedo sigan cayendo mantos de duda.

En las últimas horas se conoció que el asesinado jefe del clan Gnecco, Jorge Gnecco, estuvo involucrado en dichos asesinatos. Así lo reveló la resolución de la Fiscalía 190 adscrita a la Dirección Especializada contra las violaciones a los Derechos Humanos, que llamó a indagatoria a los exjefes paramilitares Jorge 40 y a Hernán Giraldo. El documento destaca la versión que entregó el exjefe paramilitar Mauricio de Jesús Roldán Pérez, alias ‘Julián’, en la cual indica que Julio Otero, entonces directivo de la Universidad del Magdalena, fue reseñado como “aliado político de la guerrilla en Santa Marta” y en una reunión con Jorge Gnecco y alias ‘Quemadito’ se acordó el crimen.

“…Porque la gente de HERNAN GIRALDO estaba muy quemada con la ley; además según GNECCO en esa reunión, ese hecho criminal estaba autorizado por CARLOS y VICENTE; tal circunstancia se la manifestó a JORGE 40…”

El exjefe paramilitar sostiene que en las reuniones en la cuales se concertó el homicidio de Otero, estaban Jorge Gnecco, un muchacho Padilla que era agente del extinto DAS y era el encargado de hacer inteligencia a las guerrillas del ELN y FARC que operaban en la Sierra Nevada.

Como se puede observar, esos crímenes le han sido endilgados a Carlos Caicedo falsamente y con muy mala intención. No es de extrañarse de eso, como tampoco es de extrañar que Caicedo siempre termine demostrando su inocencia. Creen perjudicarlo, pero lo que han logrado es evidenciar que es un perseguido por las mafias y la politiquería, especialmente las de la costa norte, porque saben que su liderazgo trascenderá regiones para encabezar un proyecto político de transformación y progreso a nivel nacional, y eso implica arrasar con las mafias enquistadas por largo tiempo en las entrañas del estado colombiano. Eso es lo que temen cervalmente.

«No hay mejor hablante que los hechos». «Para la verdad, el tiempo»

Fuente: https://caracol.com.co/radio/2020/12/09/judicial/1607540749_449307.amp.html?__twitter_impression=true

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