Vie. Dic 3rd, 2021

Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia conocido por presionar a militares de hacer "Falsos Positivos" Foto: CNC

Falsos positivos y falsas cifras, la prioridad del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez

En septiembre del 2008 se conoció que los desaparecidos en Soacha no eran 11, sino 23, también que estas desapariciones de jóvenes regularmente entre los 17 y los 32 años, se sumaba a otras 23 personas reportadas como desaparecidas por sus familias en el departamento de Risaralda y que posteriormente fueron reportados como dados de baja en combates en los departamentos de Caldas Quindío y Santander, este último, el mismo lugar donde fueron hallados los restos de los jóvenes desaparecidos en Soacha.

El gobierno de Álvaro Uribe Vélez a través de su Ministro de Defensa para el año 2005, Camilo Ospina, expidió el decreto 029 donde se establecen una serie de recompensas a los militares por cada guerrillero o paramilitar capturado o dado de baja  lo que conllevó a los militares a desencadenar una serie de asesinatos por todo el territorio nacional muchas veces en asocio con paramilitares y con el propósito de mostrar positivos, y lógicamente acceder a las recompensas y otras prebendas que el gobierno ofrecía entre las que se encuentran ascensos y permisos.

Dentro del decreto 029 del 2005, se establece entre otras, una recompensa de 3.815.000 pesos por cada guerrillero dado de baja, así mismo se sabe que los mal llamados “falsos positivos” no son 2.248 como lo sostiene la Fiscalía General de la Nación, sino que se trata de un hallazgo de 6.402 casos hasta hoy pues falta un gran territorio del país por investigar según la Justicia Especial para la Paz – JEP-. Estos datos nos hacen pensar que solo por los casos hallados hasta hoy, el gobierno pudo haber pagado una cifra cercana a los 24.423 millones de pesos como recompensas por el asesinato de 6.402 personas inocentes que eran engañadas en muchos casos ofreciéndoles un empleo pero que en realidad eran llevadas hasta otro lugar para ser masacradas y enterradas en fosas comunes como NN y reportadas ante el gobierno nacional como bajas dadas en combates.

Y, es que las cifras nunca han cuadrado, según estudios de investigadores del conflicto, la guerrilla de las Farc en su momento mas importante tenia cerca de 22.000 combatientes, eso es en el año 2002, momento de la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia de la República, pero según informes de la presidencia a través de su Ministerio de Defensa en el año 2008, se reportaron los “grandes resultados” del gobierno en materia de lucha contra el terrorismo y aseguraban que desde la implementación de la seguridad democrática en el 2002, se habían capturado 32.335 guerrilleros, se habían desmovilizado 11.195, y habían sido abatidos en combate 12.713 guerrilleros de las Farc, para un total de 56.243 positivos. Estas cifras obedecen a las cifras oficiales del Ministerio de Defensa para el año 2008. Así las cosas, examinando los resultados del gobierno en materia de seguridad frente a una guerrilla de 22.000 miembros nos queda una cifra de 34.243 positivos o resultados del ministerio que no cuadran con las cifras reales, y sin tener en cuenta que miles de hombres y mujeres pertenecientes a esa guerrilla realmente si se desmobilizaron durante el gobierno de Juan Manuel Santos, de esa cifra ya hoy sabemos que por los menos 6.402 son “falsos positivos”. Esto también quiere decir que el gobierno de Álvaro Uribe Vélez nunca atacó a la guerrilla en su terreno, más bien el ejército se dedicó solo a buscar civiles pobres, sin familia importante, para asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros cuando su deber era ir a las ciudades y veredas a proteger a la población.

Y, es que en la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez quienes realmente hacían presencia en los campos de Colombia eran los paramilitares y no el Ejército Nacional, también fue en el gobierno de Álvaro Uribe donde Carlos Sarmiento Angulo se convirtió en el hombre más rico del país a pesar de que para el 2002 eso no pasaba por la imaginación de nadie, un hombre que después de los 67 años de edad y con la ayuda de un gobierno amigo logró ingresar dentro de los 150 hombres más ricos del planeta. Mientras tanto las mismas cifras del Ministerio de Defensa para el año 2008 dan un total de 1.759.179 personas que se desplazaron desde los campos de Colombia por presión del paramilitarismo -cifra que tampoco es real, pero si oficial-, ¿Y qué decir de quienes bajo ese mismo gobierno se hicieron a miles de hectáreas de tierra? Es el caso del ex senador de Risaralda Habib Merheg Marún, quien logró hacerse con 38.000 hectáreas en Vichada y el millón de hectáreas que hoy posee la familia Ochoa quienes fueron socios de Pablo Escobar y que según investigadores son del mismo linaje de Álvaro Uribe.

En todos los casos las políticas implementadas por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez han sido un completo fracaso para el país, no solo en materia de seguridad si no también en el aspecto social. Colombia durante su mandato nunca brindó seguridad a sus ciudadanos excepto a un grupo reducido de personas pertenecientes al núcleo cercano del poder y menos generó estabilidad social. Las políticas económicas permitieron a unos pocos convertirse en millonarios, mientras millones abandonaron sus parcelas.

En salud y educación las políticas impulsadas desde los gobiernos de Álvaro Uribe fracasaron, solo entregaron el manejo de los recursos a los privados alejando las posibilidades a millones de colombianos de vivir en dignidad.

Sin duda Álvaro Uribe es el político más polémico de la historia reciente de Colombia , pero en ningún caso según las estadísticas e investigaciones y la propia realidad del país, ha sido el salvador de la patria como muchos quieren hacerlo ver, antes que eso ha sumergido a nuestro país en un casi sin salida, elevando la corrupción estatal al número uno del orden mundial, hoy Colombia produce más cocaína que en la misma época de Pablo Escobar sin que existan capos o carteles como en aquella época, y a pesar de la firma de un Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno nacional, la ultra derecha colombiana sigue culpando a los grupos guerrilleros de todos los problemas del país.

Cada día que pasa Álvaro Uribe dedica más tiempo a defenderse que a gobernar, y digo a gobernar porque es él quien realmente manda en Colombia, ya lo decía el desaparecido alias “Popeye” “Es Álvaro Uribe la persona más importante de Colombia, es el dueño del país”. Sin duda, también los abogados -según algunos- los más importantes de Colombia, hacen su agosto tratando de mantener libre de las rejas al ex Presidente, Ex senador y Ex convicto Álvaro Uribe, pero ellos mismos saben que es culpable y que junto a él pasaran a la historia como hombres desastrosos para la patria, sus nombres se comentarán en las universidades del país como ejemplos a no seguir, las clases de historia volverán a las aulas de clase para decirle a los estudiantes que el terror, la injusticia y la corrupción en Colombia tenían nombre propio y esos nombres no se borrarán de los libros, si no que se señalaran como los responsables directos del martirio del pueblo. Así mismo, gran parte de la prensa que calla y encubre tras un silencio orquestado por billetes.

En pocos días, seguramente, se conocerán mas casos de falsos positivos, también más y más miembros de la alta clase colombiana que se creen de sangre azul aparecerán incluidos en procesos judiciales por ser responsables de la hecatombe provocada en Colombia, pero pasarán aún muchos más escándalos antes que el cambio real aparezca, los abogados se harán más ricos, los narcos exportarán más cocaína y los miembros del gobierno habrán robado y enviado mucho dinero a paraísos fiscales, porque mientras el derecho no exista para aplicar justicia sino para defender y el periodismo no informe sino que guarde silencio, todo seguirá tal cual. Ahora bien, a esos medios los hacen grandes el pueblo que los ve y los lee, a esos abogados los hacen grandes e importantes los procesos que ganan corruptamente comprando jueces y fiscales bajo el silencio programado del pueblo, tras la boca cerrada de los políticos que deberían defenderles, pero callan porque son pocos -como si una sola golondrina no provocara la lluvia-. Hay más ataques entre los que pueden cambiar el país que hacia los que lo mantienen sin esperanza, pero nadando en sangre, esa es la realidad de un país multicultural, multi carteles y siempre con la cabeza abajo.

¿Seguirán muriendo líderes sociales, seguirán desplazándose los campesinos e indígenas, seguirán los corruptos comprando la justicia? Depende de usted que hoy me lee.

Publicado: Revista Reacción

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