• diciembre 2, 2022 7:52 am

El futuro es hoy camarada

El pensamiento liberal burgués con su praxis histórica impuso en el inconsciente colectivo: la noción que toda esperanza construía futuro, la resignación propiciaba la gloria y el trabajo duro como explotado conducía a la riqueza. Así con estas formas ideológicas, el capitalismo aborda las aspiraciones sociales de justicia y felicidad, como un territorio que en algún momento mañana llegará.

En consecuencia, para el pueblo en general, la vida presente es de sacrificio y el futuro una vana promesa de sueños inalcanzables, cuya fortaleza se encarna en los referentes simbólicos que prefiguran una “vida mejor”. En ese orden, lo ideológico del mensaje de dominación se impone como un hecho normal e ineluctable y sirve al hegemónico socio cultural para reproducir las relaciones sociales de producción y todas sus desigualdades.

De allí que, el enemigo a vencer se atrinchera en la conciencia colectiva camuflándose de promesas, luces y colores, los cuales transmutan en modelos, formas de vida y costumbres domesticadoras y enajenantes cuyo trabajo principal es adormecer el espíritu libertario que le es propio a la vida en conciencia, domesticar la percepción social y matar toda esperanza de cambio, revolucionario sustancial y profundo. Así la cultura es penetrada por valores éticos y morales universalizantes, dioses que dirigen el mercado y todas las formas de negación contra revolucionaria.

En ese sentido, parafraseando al comandante Fidel Castro Ruz, “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que tenga que ser cambiado”, es construir hoy el mañana; pues como dijo Benedetti: “la vida es un blanco móvil” y su tiempo histórico contra hegemónico y revolucionario, es el presente continuo, el despeje permanente de las contradicciones del ser social y sus circunstancias.

Sin embargo, es de hacer notar que las aspiraciones por la dominación global de los Estados Unidos de América (EE.UU), la Unión Europea (U.E) y El Reino Unido (UK) en este siglo XXI, están confrontando la resistencia geopolítica, geoeconómica y cultural que surge de los bloques emergentes del Asia Oriental, Asia Occidental, Eurasia, América Latino Caribeña y África, un escenario que sin lugar a duda, encarna las expresiones más representativas del antiimperialismo, y el desarrollo de nuevos modos de relacionamiento internacional entre las naciones y pueblos. Lo que no implica que los efectos de la ideología hegemónica de occidente hayan desaparecido, pero pone en evidencia el descalabro del modelo occidental y sus veleidades frente al desarrollo de la multiculturalidad, la solidaridad y complementariedad.

De allí que, es menester entender que más que los meros cálculos políticos electorales, la permanencia y fortalecimiento de la Revolución Bolivariana es directamente proporcional al nivel de profundización que logre en la construcción de la conciencia social colectiva, sobre la base de sus particularidades socio históricas y de la mano del legado chavista, el cual es praxis sustantiva, teoría subversiva, antiimperialista y revolucionaria.

Inicia un nuevo año, con viejos retos y grandes desafíos. Es menester seguir desmontando los fantasmas del pasado miserable de la democracia representativa, construir futuro hoy y seguir abriendo las grandes alamedas para los hombres y mujeres libres. Sigamos Juntos.

Publicado en América siglo XXI

Ángel Rafael Tortolero Leal

Profesor, Investigador Titular en la UNERG, Diplomático Ex Embajador, Analista Internacional, Miembro del Centro de Estudios Socialistas Jorge Rodríguez. Internacional Bolivariana y Miembro de la Línea de Investigación: Políticas Públicas y Pensamiento Contra Hegemónico. Militante del PSUV.

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