• octubre 4, 2022 10:20 pm

La Paz TOTAL

PorColumna de opinión

Ago 14, 2022

Las bandas de narcotraficantes y paramilitares llámense Clan del golfo, tienen a sus autores intelectuales en las instituciones controladas por la extrema derecha.


Por: Luis José Rodríguez Sánchez.

El estallido social  o  paro de abril del año pasado, no lograba verse entonces  como esencia del parto de la triunfante contienda electoral del pasado 19 de junio, porque las luchas sociales son diferentes a las matemáticas,  dice un sabio, que lo que en unas condiciones se da en años, en otras  un día puede ser el equivalente a esos años, eso es lo que se ha dado aquí en nuestro país.

A finales del año pasado hablábamos de la represión de la extrema derecha empotrada en el gobierno que produjo mucha violencia contra el pueblo, y a esos caídos les hice varios versos que siguen  inconclusos.

Sin embargo la realidad política y social, de hoy ha cambiado sustancialmente, abriéndose las esperanzas para que esos crímenes no queden en la impunidad ni en el olvido de la sociedad.  

Hoy esa extrema derecha representada en Duque, no salió del palacio de Nariño, fue arrojada por la acción popular y todo un conjunto de fuerzas que no podía permitir otro gobierno de violentos, responsables de miles de crímenes de humildes, por el delito de reclamar, protestar y
disentir.

El pueblo no aguantó más a esa clase  corrupta que se impuso en el poder para llenar sus bolsillos con los recursos nacionales que son de todas, de todos los colombianos y que hipotecó a Colombia para protegerse con el respaldo de poderosos foráneos quienes a su vez saquean las riquezas
de la nación.

Las grandes mayorías le han asignado al nuevo gobierno la compleja tarea de encabezar cambios verdaderos y ese gobierno con  un presidente  costeño de cuna humilde y una negra parida por la humildad y la pobreza se ha comprometido públicamente a luchar para alcanzarlos.

Es  la gobernabilidad con la Constitución y la ley hecha lucha y acción desde el palacio presidencial, pero al mismo tiempo con el pueblo en las calles, en las regiones, en todo el país y el exterior, como deben seguir los esfuerzos si de verdad queremos que haya cambios y que esta gobernabilidad que ha empezado, no sea la quimera de 4 años sino que se extienda por muchos años donde las grandes mayorías a las que tanto se  ha hecho mención, alcance el estadio necesario  para que  sea dueña de su propio destino.

En esas luchas dadas para llegar a este presente, han habido y  han caído  candidatos presidenciales, senadores, gobernadores, alcaldes, concejales, guerrilleros, estudiantes, campesinos, trabajadores ambientalistas, maestros, mujeres, muchos jóvenes, artesanos, artistas, indígenas, mujeres, sindicalistas defensores de  DDHH, negros, LGTVIQ+ , religiosos, intelectuales, pescadores, los vivos y los muertos que no han muerto  y muchos otros, entre otros, que le han aportado y aportan para que el triunfo electoral haya sido posible y para que los cambios ahora sean posible.

Mientras ese torrente de mayorías, continua creciendo y fortaleciéndose para  avanzar en las luchas por los cambios, es necesario dar pasos importantes para alcanzar la paz, pero estos pasos más que actos, es un complejo proceso que implica, como ha dicho el presidente DIALOGAR CON
TODOS alcanzando acuerdos en la dirección de los cambios.

«…es más difícil llegar a acuerdos, es con la poderosa extrema derecha que se acostumbró a gobernar con la guerra, la corrupción y otras ilegalidades violentas  usando el poder no para gobernar sino para dominar, no para hacer patria sino para venderla, no para desarrollar la
economía sino para robársela e hipotecar el país…»

Con quien es más difícil llegar a acuerdos, es con la poderosa extrema derecha que se acostumbró a gobernar con la guerra, la corrupción y otras ilegalidades violentas  usando el poder no para gobernar sino para dominar, no para hacer patria sino para venderla, no para desarrollar la
economía sino para robársela e hipotecar el país en beneficio de intereses foráneos a cambio del apoyo para aferrarse al  poder. Es con esa oscura fuerza con quien es más difícil alcanzar la paz completa.

La extrema derecha arrojada del Palacio presidencial, tiene mucho poder político, económico y militar y es dueña de  grandes medios de comunicación que seguirán a su servicio, pero además tiene sus tentáculos en fuertes poderes foráneos que la sostienen y respaldan, por eso es la fuerza más peligrosa para alcanzar la paz completa porque ella no va a permitir de manera generosa  que el poder lo asuman las grandes mayorías.

Las bandas de narcotraficantes y paramilitares llámense Clan del golfo, tienen a sus autores intelectuales en las instituciones controladas por la extrema derecha, así lo demuestran las investigaciones documentadas que dejan claro además que este cáncer  penetró muy hondo en la institucionalizad de las Fuerzas Armadas (FFAA) colombianas por lo que es falso que sea el problema de las mal llamadas manzanas podridas en las altas esferas.

Las confesiones espeluznantes de oficiales activos y  en retiro de las FFAA, de jefes paramilitares y narcotraficantes, detallando las matanzas de población por órdenes superiores y describiendo los llamados falsos positivos, dejan claro que los autores intelectuales organizaban y ordenaban desde las altas esferas de esa clase dominante.


La paz completa, requiere de la verdad, la justicia, la reparación y nunca más repetición.

Columna de opinión

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