Dom. Jun 13th, 2021

Hugo Cabeza Bracamonte.

La beatificación de José Gregorio: Triunfo del pueblo

Por fin José Gregorio Hernández, el Médico de los Pobres, ha sido Beatificado. Como en todas las cosas buenas, la justicia se hace esperar pero siempre llega.

Y es que, las cosas de la religión, de las creencias divinas, de la iglesia, de la fe espiritual de los pueblos, no son asuntos fáciles. En el mundo cristiano, aún hay quienes se preguntan por qué el Hijo de Dios dejó de llamarse Yahbé y se le llamó Jesús. Por qué los quince Mandamientos de Moisés fueron reducidos a diez; el cuento de que una de las tablas que contenía cinco de ellos se le cayó de las manos y se hizo añicos, nadie lo cree. 

Son misterios. Y es que, eso que los antropólogos y los historiadores han llamado mitos, no son más que las creencias divinas del común, de los pueblos. Son su verdad. Y esa verdad, siempre ha querido ser sustituida por la verdad del pensamiento euroamericano. Que, en su afán por imponerse como pensamiento único, ha pretendido sustituir, reemplazar al pueblo, por las instituciones que las clases dominantes han estatuido para el funcionamiento de la sociedad capitalista.

Pues bien, la Beatificación de José Gregorio Hernández, el “Medico de los Pobres”, el “Siervo de Dios”, “Mano Goyo”, como lo llama el pueblo venezolano, es el resultado de una larga lucha que hubo de transitarse por caminos llenos de espinas, como las de la corona de Jesús el día de su crucifixión. Difícil camino, el cual, la alta jerarquía de la Iglesia Católica nacional, en vez de allanarlo contribuyó a hacerlo más tortuoso al poner obstáculos. Con su silencio, y algunas veces con su oposición manifiesta, Cardenales y Obispos, quisieron impedir la beatificación de José Gregorio, olvidaron que el Pueblo es el soberano.

El Papa Francisco en su mensaje al pueblo venezolano del jueves 29 del presente mes, con motivo de la Beatificación de José Gregorio Hernández, dijo: «Pido que, entre todos, recuperemos esa Venezuela en la que todos sepan que caben, en la que todos pueden encontrar un futuro. Y pido al Señor que ninguna intervención de afuera les impida caminar este camino de unidad nacional»

Es un mensaje de fe. Nos devuelve la esperanza de tener una iglesia católica de cara al pueblo. Alejada de los bastardos intereses, sin complicidad con golpes de estado contra la Democracia Participativa y Protagónica. Sin plegarse a quienes quieren apropiarse de nuestra Patria, para hacerse de nuestras riquezas materiales. Una Iglesia católica, cuyos altos jerarcas practiquen su sacerdocio teniendo como principios los Diez Mandamientos de Moisés.

Deja un comentario