Dom. Ene 16th, 2022

Pueblo chiloeno en las calles.

Chile. La esperanza le ganó al miedo

El pasado domingo, 19 de diciembre, más de 8 millones de chilenos acudieron a las urnas, en un histórico día, para elegir a su nuevo gobernante.

El país geográficamente más sureño del Continente de Abya Yala, pero el más neoliberalizado de la región, tenía únicamente una vía de salida: Gabriel Boric, del movimiento progresista Apruebo Dignidad. El radicalismo suicida de Kast, del Partido Liberal, después del nefasto experimento actual con Jair Bolsonaro en Brasil, no era ninguna salida.

El electo Presidente de Chile, proveniente de Magallanes, de la punta más sureña de Abya Yala, en su primer mensaje celebrativo no oficial ante sus miles de seguidores dijo: “La esperanza le ganó al miedo”, refiriéndose a la capacidad de los pueblos de Chile de sobreponerse a la sistemática “infotoxicación anticomunista” mediática.

El sistema neoliberal que se implantó en Abya Yala, hace más de medio siglo atrás, en y desde Chile, se consolidó, y aún se mantiene en algunos países, gracias a la manipulación de los “miedos y deseos” populares por parte de los agentes neoliberales, desde los medios de desinformación hegemónicos. Y, precisamente ese ejército continental y mundial de medios corporativos perdió una importante batalla en Chile.

Frente a las nefastas consecuencias cotidianas del sistema colonial neoliberal, en Chile, al igual que en el resto de los países, los pueblos y sectores populares se alzaron y se alzan en resistencias creativas, pero las oligarquías, al no poder ya controlar los miedos y deseos populares, les “declaran la guerra” con armamento militar. Ocurrió en Chile.

Por eso Gabriel Boric, en su primer mensaje no oficial, sentenció: “Nunca más un Presidente le declarará la guerra a su propio pueblo”, refiriéndose a la premeditada represión militar sangrienta que Piñera, Presidente saliente, le imprimió al país sureño en 2019.

“En Chile nació, y en Chile será derrotado en neoliberalismo para América Latina”, es un eslogan (de los muchos) coreado por las juventudes sublevadas en las calles de Chile, por meses. Y así fue. Horas después del fallecimiento de la viuda Augusto Pinochet, los pueblos aporreados celebraban con las urnas aún calientes el triunfo electoral de la propuesta “post neoliberal”.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo actuarán los agentes del imperio neoliberal en Chile. En 1973, en un contexto similar del triunfo popular actual, no les tembló la mano para derrocar al entonces Presidente Salvador Allende e imponer la dictadura neoliberal de Augusto Pinochet. ¿Se atreverán a recorrer el mismo sendero? Nadie lo sabe.

Lo cierto es que más pueblos del Continente ya no creen en las promesas incumplidas del imperialismo neoliberal. Argentina, México, Bolivia, Perú, Honduras y Chile se suman al “sendero post neoliberal” emprendida por Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Los agentes imperiales del neoliberalismo pierden terreno en Abya Yala Sur. Su tríada andina neoliberal, integrada por Perú, Chile y Colombia se les desmorona, por lo menos políticamente. Brasil, con Lula da Silva, y Colombia, con Gustavo Petro, en 2022, matizarán aún más el giro de la contienda contra el neoliberalismo en las urnas en el Continente.

Mientras tanto, quienes impulsamos procesos de cambios estructurales, desde los territorios plurinacionales, no debemos agotarnos en “triunfos táctico electorales”. Vamos construyendo nuevos modos de ejercer el poder, incluso con sentido diferente, superando las fronteras instaladas por la modernidad colonial.

En este sentido, debemos seguir fortaleciendo los movimientos sociopolíticos plurinacionales continentales con miras a conseguir triunfos electorales para realizar los cambios estructurales en los bicentenarios estados criollos coloniales que tanto daño infringen a nuestros pueblos.

Vencer el miedo en las urnas, sí. Pero nuestra esperanza está puesta en la reconstrucción del Buen Vivir para todo el Continente, y para ello, el triunfo en las urnas abona, pero no lo es todo.

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