Reuters
En entrevista exclusiva el corresponsal de guerra de RIA Novosti analiza la evolución del conflicto moderno y el peligro de muerte que enfrentan los reporteros en el frente.
MOSCÚ – En un diálogo exclusivo concedido a Rosalba Alarcón, defensora de derechos humanos y directora del medio de comunicación digital alcarajo.org, el veterano corresponsal Alexander Járchenko ofreció un crudo testimonio sobre la realidad del periodismo de guerra contemporáneo y los riesgos extremos de informar desde la primera línea.
Un camino forjado en el terreno
Járchenko, quien actualmente trabaja para la Agencia de Información Internacional RIA Novosti, relató a Alarcón que su camino en el periodismo no fue convencional. Graduado en Derecho, su carrera comenzó de forma autodidacta en Siria (2012-2013). «Tenía que aprender sobre la marcha», afirmó el periodista, subrayando que la formación de un corresponsal de guerra depende más del valor y la capacidad de análisis que de las aulas universitarias.
Ucrania: El cambio de paradigma bélico
El corresponsal enfatizó que la situación en Ucrania supera en peligrosidad a sus experiencias previas en Siria, Líbano o el Alto Karabaj. Destacó dos factores críticos que han transformado el conflicto:
- La guerra de los drones: «Millones de drones sobrevuelan el campo de batalla, algo que no ocurre en ninguna otra parte», explicó.
- El periodista como blanco: Járchenko denunció una persecución directa contra la prensa rusa, lo que ha obligado a los reporteros a abandonar el uso de los chalecos azules identificativos para evitar ser objetivos de ataques selectivos.
Víctimas en el gremio y escepticismo internacional
Al ser consultado por Rosalba Alarcón sobre la pérdida de colegas, Járchenko recordó con dolor nombres como Kirill Rádchenko, Rostislav Zhuravlev e Iván Zúev (fallecido en 2025). Ante esta vulnerabilidad, el entrevistado se mostró escéptico frente a la creación de organismos internacionales de protección, argumentando que estos suelen ignorar las muertes de periodistas que no pertenecen a grandes cadenas occidentales como CNN o BBC.
«Cada país tiene su propia verdad; nunca ha habido ni habrá una objetividad completa», sentenció Járchenko, advirtiendo a los jóvenes periodistas que la realidad del frente dista mucho de la imagen romántica que ofrecen las películas.





