El cantautor ítalo-argentino muere a los 81 años, dejando un legado indeleble de compromiso social y memoria colectiva a través de himnos intergeneracionales como «Mi viejo» y «Para el pueblo lo que es del pueblo».
El cantautor y referente de la música de protesta, el amor y la libertad, Piero De Benedictis, falleció este miércoles 7 de octubre a los 81 años de edad, tras atravesar un delicado estado de salud que lo mantenía hospitalizado en la capital argentina, según informaron medios locales.
Minutos después de confirmarse la noticia, su familia difundió un emotivo mensaje a través de sus canales oficiales para despedirlo públicamente:
«Con profundo dolor, comunicamos el fallecimiento de nuestro querido Piero, a sus 81 años. Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros».
Orígenes y consagración de un ícono cultural
Piero Antonio Franco de Benedictis nació en Italia en 1945 y arribó a la Argentina a los tres años de edad, país donde echó raíces y consolidó una vasta trayectoria artística. Tras sus primeras apariciones televisivas en 1964 con repertorio melódico, su propuesta dio un giro decisivo en 1968 al entablar una histórica alianza creativa con el poeta José Tcherkaski, conformando uno de los binomios compositivos más influyentes de la canción comprometida en la región.
En 1969 alcanzó la consagración masiva con «Mi viejo», obra entrañable que retrata la ternura, el paso del tiempo y las brechas generacionales en el seno de la familia trabajadora, convirtiéndose en un clásico atemporal de la cultura hispanoamericana. Ese mismo año obtuvo el triunfo en el Festival de la Canción de Buenos Aires con «Cómo somos», y en 1970 se alzó con el primer galardón en el Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro tras interpretar «Pedro Nadie», una conmovedora denuncia sobre el despojo rural, el anonimato del campesinado sumido en la miseria y el olvido histórico de las clases dominantes.
La canción de protesta como bandera contra las dictaduras
Durante la convulsa década de 1970, Piero transformó su arte en un canal de lucha y denuncia frente a las dictaduras militares del Cono Sur y las injerencias imperialistas en América Latina. Sus composiciones se convirtieron en auténticos himnos de resistencia popular:
«Para el pueblo lo que es del pueblo»: Un clamor de soberanía, justicia distributiva y dignidad colectiva que exigía la restitución de los recursos, la tierra y el poder a las mayorías populares frente a las élites económicas y represivas.
«Que se vayan ellos»: Una postura frontal contra las cúpulas militares, las oligarquías locales y los sectores civiles golpistas que estrangulaban las libertades democráticas y sumían a la población en la violencia de Estado.
«Coplas de mi país»: Un desgarrador fresco testimonial sobre el dolor, la censura y la fragmentación social impuesta por el terror estatal, alzando la voz en solidaridad con las víctimas de la represión en Argentina y repudiando trágicos hitos patrocinados desde el exterior, como el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende en Chile.
La persecución y censura impuestas por la dictadura cívico-militar argentina obligaron al cantautor a exiliarse en 1976. Piero retornó a su país en 1981, en la antesala de la transición democrática, retomando los escenarios con producciones emblemáticas como Calor humano y Canto de la ternura. Con una discografía de más de 25 álbumes y miles de recitales en todo el continente, su legado permanece indisolublemente ligado al arte comprometido, la memoria y la defensa irrestricta de los derechos humanos.





