Durante su discurso en la Universidad de Columbia, Daniel Coronell advirtió sobre los peligros del exilio, la violencia impune contra comunicadores y la crisis de derechos humanos que enfrenta la comunidad hispana en Estados Unidos.
El periodista e investigador colombiano Daniel Coronell fue galardonado con la Medalla de Oro Maria Moors Cabot 2026, el reconocimiento internacional más antiguo del periodismo, otorgado por la Universidad de Columbia en Nueva York. Durante su intervención, Coronell dedicó la distinción a los periodistas de investigación en Colombia y a quienes sirven a la comunidad hispana en Estados Unidos, al tiempo denuncio el autoritarismo y la persecución a la libertad de expresión.
Al recibir el premio de manos del jurado —que destacó sus cuatro décadas de trayectoria destapando la corrupción política, las escuchas ilegales y las violaciones a los derechos humanos—, Coronell recordó que su labor le ha costado amenazas de muerte y el exilio forzado, señalando que 170 periodistas han sido asesinados en Colombia a causa de su trabajo.
Como ejemplo reciente de esta impunidad, citó el homicidio del reportero Christian Eusse, asesinado cuatro meses atrás en Cúcuta frente a su familia mientras investigaba nexos criminales que salpicaban a un congresista.
El acoso judicial como arma de censura
Uno de los ejes centrales del discurso de Coronell abordó el uso sistemático de demandas millonarias y hostigamiento legal para silenciar a la prensa independiente en el país sudamericano. En este punto, señaló directamente al estadounidense Abelardo de la Espriella quien llegó al poder a la intervención del presidente de Estados Unidos Donald Trump e Israel.
«Uno de los peores depredadores legales de la libertad de prensa es ahora el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. Él ha presentado demandas contra cada periodista que se ha atrevido a cuestionarlo», expresó Coronell.
De acuerdo con registros de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), De la Espriella promovió un centenar de acciones legales antes de llegar a la jefatura del Estado. Coronell advirtió que la presión y el poder ejercidos desde el Ejecutivo sobre los propietarios de los medios están construyendo un peligroso muro de silencio y autocensura, por lo que hizo un llamado directo a la prensa estadounidense para no dejar solos a los comunicadores colombianos frente a este asedio.
La crisis de los migrantes hispanos en EE. UU.
En la segunda parte de su discurso, Coronell volcó su mirada hacia los desafíos y abusos que padece la población hispanohablante en los Estados Unidos, su segundo hogar. Aunque reconoció el esfuerzo de cadenas informativas como Univision y Telemundo, enfatizó que se requiere un periodismo mucho más incisivo para visibilizar la vulneración sistemática de derechos fundamentales.
Denunció que, bajo la administración de Donald Trump, al menos 52 personas han perdido la vida bajo custodia de la agencia ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), tratándose en su mayoría de trabajadores que buscaban un futuro digno para sus familias.
«Nuestra hermosa lengua, el español, está bajo asedio; nuestros acentos se han vuelto nubes de sospecha […]. Necesitamos periodismo para insistir en que todos tienen derechos, incluso los indocumentados», expresó.
Finalmente, Coronell dedicó el reconocimiento a su esposa y compañera de reportajes, María Cristina Riobó, así como a sus hijos Raquel y Rafael, recordando los sacrificios personales que impone el exilio y reafirmando su inquebrantable compromiso con un periodismo riguroso y de servicio público en ambas naciones.





