El presidente de EEUU, Donald Trump, se retira tras hablar con periodistas durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, en Washington, el lunes 6 de abril de 2026. (Julia Demaree Nikhinson / Associated Press).
Teherán proclama una victoria histórica tras forzar a la administración Trump a aceptar un pliego de diez condiciones innegociables para detener la escalada bélica en el Golfo.
En un giro histórico que redefine el equilibrio de poder en el Golfo Pérsico, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha sentenciado que Estados Unidos e Israel han sufrido una «derrota innegable, histórica y aplastante». La declaración surge tras la aceptación por parte del gobierno de Donald Trump de los términos impuestos por Teherán para establecer un cese al fuego bilateral.
El decálogo de la victoria iraní
La administración Trump, tras semanas de una retórica belicista que amenazaba con la «destrucción de una civilización», se ha visto obligada a retroceder. Bajo la mediación estratégica de Pakistán, Washington ha aceptado como base de negociación el «Plan de 10 Puntos» diseñado por Irán.
Este pliego de condiciones, que Teherán exige cumplir íntegramente para evitar la reanudación de una «guerra más fuerte que nunca», incluye pilares innegociables para la soberanía persa:
- Soberanía Nuclear y Económica: El reconocimiento explícito al enriquecimiento de uranio y el levantamiento total de todas las sanciones primarias y secundarias.
- Control del Estrecho de Ormuz: La ratificación de que Irán mantiene la autoridad y el control sobre esta vía marítima vital.
- Compromiso de No Agresión: El fin de las hostilidades contra la nación iraní y sus aliados de la Resistencia Islámica, incluyendo el Líbano.
- Reparaciones y Retirada: La compensación financiera por daños de guerra y la retirada definitiva de las fuerzas de combate estadounidenses de la región.
“Mano en el gatillo»: La tregua bajo vigilancia
Pese al cese al fuego de dos semanas iniciado este mes de abril, las autoridades iraníes han sido tajantes: la tregua no es una concesión, sino una oportunidad para que el enemigo formalice su derrota. El Consejo de Seguridad Nacional enfatizó que sus fuerzas «permanecen con el dedo en el gatillo», advirtiendo que cualquier error de cálculo por parte de Tel Aviv o Washington será respondido con la «máxima fuerza destructiva».
Por su parte, el canciller Abbas Araghchi aclaró que el paso por el Estrecho de Ormuz —bloqueado estratégicamente por Irán tras la agresión iniciada el pasado 28 de febrero— solo será «seguro» bajo la estricta coordinación y supervisión de las Fuerzas Armadas iraníes.
Contexto de la ofensiva
La actual crisis se originó tras el ataque conjunto lanzado por EE.UU. e Israel a finales de febrero. Sin embargo, la capacidad de respuesta de Teherán —que incluyó oleadas de misiles balísticos contra bases estadounidenses y el estrangulamiento del suministro energético mundial (afectando al 20% del crudo global)— forzó al presidente Trump a buscar una salida diplomática de emergencia.
Con las conversaciones de alto nivel programadas para iniciar en Islamabad, Irán se posiciona no como un negociador, sino como la potencia que dicta los términos de la nueva realidad regional.





