El Tesoro expía los movimientos por 9.000 millones de dólares en redes de China y Oriente Medio, coincidiendo con el fin de las exenciones petroleras a Teherán.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha lanzado un ultimátum a entidades bancarias de China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Omán, advirtiendo de sanciones inminentes si persisten en facilitar transacciones financieras vinculadas a Irán. La medida endurece el cerco económico sobre Teherán en un momento crítico para la estabilidad energética global.
La ofensiva financiera coincide estratégicamente con la decisión de la Casa Blanca de no renovar las exenciones que permitían a ciertos países comprar crudo iraní. Al expirar estos permisos esta semana, Washington busca clausurar simultáneamente las vías de exportación y los canales de pago que sostienen la economía de la República Islámica.
Informes de inteligencia financiera del Tesoro señalan que Teherán habría canalizado aproximadamente 9.000 millones de dólares a través del sistema bancario internacional solo en 2024. Según los documentos a los que ha tenido acceso la agencia Reuters, estas operaciones se realizaron mediante: entidades ficticias diseñadas para ocultar al beneficiario real y, movimientos de capital entre jurisdicciones para borrar el rastro de origen.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha sido tajante en sus misivas enviadas a las autoridades financieras de las cuatro jurisdicciones implicadas. En ellas, insta a una intervención inmediata para identificar y clausurar cuentas ilícitas.
«Espero que actúen con celeridad para identificar y detener cualquier actividad vinculada a Irán, a fin de evitar nuevas medidas» — Scott Bessent, Secretario del Tesoro de EE.UU.
Este movimiento representa una apuesta de alta intensidad por la doctrina de «máxima presión». Al señalar directamente a centros financieros en Hong Kong y los Emiratos, Estados Unidos pone en riesgo la fluidez de sus propias relaciones comerciales con estos aliados y socios, con el fin último de forzar a Irán a una renegociación bajo condiciones de asfixia económica total.





