Los presidentes de las máximas cortes de ambos países firmaron un acuerdo actualizado, propusieron un programa conjunto para 2027-2028 y coincidieron en mantener al juez como decisor final frente a la tecnología
El presidente del Tribunal Supremo de Rusia, Igor Krasnov y su homólogo del Tribunal Popular Supremo de China, Zhang Jun, firmaron un acuerdo de cooperación que fija las directrices generales de la relación entre los sistemas judiciales de los dos países. La firma se dio durante la visita oficial de Krasnov en Pekin, China.
El documento se apoya en el principio de igualdad soberana de los Estados y en el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación que Moscú y Pekín suscribieron el 16 de julio de 2001. Establece que la administración de justicia independiente y conforme a la ley es un valor social fundamental y consagra de manera expresa el derecho de toda persona a un juicio justo. Las partes también acordaron buscar una interpretación uniforme de los tratados internacionales en los que ambos países son parte, con el fin de dar mayor previsibilidad a la aplicación de la ley.
El acuerdo abre la puerta al intercambio de experiencias, a la formación conjunta y a un mayor contacto profesional entre jueces rusos y chinos. Krasnov propuso concentrar el trabajo en tres frentes: visitas mutuas de jueces y especialistas para estudiar buenas prácticas, desarrollo conjunto en los campos científico y educativo, y transformación digital de la justicia.
Como siguiente paso, el magistrado ruso planteó elaborar un programa de cooperación entre ambas cortes para 2027-2028, con medidas concretas, entre ellas la colaboración en la incorporación de la inteligencia artificial al proceso judicial. Invitó además a Zhang Jun a una visita oficial a Moscú, en la fecha que le resulte conveniente.
Krasnov recordó que la cooperación judicial tiene antecedentes en el Foro de Jueces China-OCS, realizado en Shanghái en junio de este año, y los encuentros entre representantes de las dos cortes al margen de la APEC.
Asimismo, Krasnov dedicó especial atención a la regulación de la inteligencia artificial. Dijo haber estudiado el documento que el Tribunal Popular Supremo de China publicó a comienzos de septiembre sobre el marco legal de esta tecnología, y lo calificó como una señal clara para el sector tecnológico de que termina «la era del desarrollo incontrolado» de los servicios generativos. A su juicio, el texto fija con acierto los límites de la influencia de la tecnología sobre la seguridad de las personas y de la sociedad.
El magistrado explicó que el Tribunal Supremo ruso aplica un concepto propio para introducir la inteligencia artificial en los procesos judiciales, cuyos objetivos y principios coinciden en buena medida con los chinos. Buscan aumentar la capacidad y eficacia del sistema judicial sin renunciar al papel central del juez en la toma de decisiones. Para coordinar esa labor, el presidente del tribunal creó el Centro de Competencias Judiciales.
Visita al laboratorio del Tribunal Inteligente
Krasnov recorrió el laboratorio del Tribunal Inteligente, adscrito al Tribunal Popular Supremo chino. Se trata de la principal plataforma del país para desarrollar e implementar tecnologías digitales en la justicia y funciona como oficina de proyectos y como incubadora de innovación en justicia electrónica. Sus objetivos declarados son agilizar los procesos, reducir la carga de trabajo de los tribunales, combatir la corrupción y uniformar la práctica judicial en todo el territorio.
Según la información de la delegación rusa, las herramientas desarrolladas allí transformaron la gestión dispersa de documentos electrónicos en un sistema centralizado y altamente automatizado que cubre todos los niveles de la judicatura, desde la recepción de las apelaciones hasta el análisis de la práctica de aplicación de la ley.
El presidente del Tribunal Supremo ruso destacó el enfoque sistemático y práctico del modelo chino y dijo que sitios como este son una invitación al diálogo profesional. Añadió que su país está dispuesto a desarrollarlo en todas las áreas de interés común.
Finalmente, Krasnov enmarcó la visita en la línea estratégica de acercamiento definida por los presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping. En su opinión, la asociación jurídica y judicial es un factor clave para el desarrollo estable de los dos países y para proteger sus intereses comunes frente a amenazas externas. Sostuvo que la cooperación ruso-china vive un punto máximo en lo comercial, lo económico y lo tecnológico, y que eso exige tribunales capaces de garantizar una protección rápida y justa de los derechos de ciudadanos y empresas.





