Un fallo de tutela amparó la libertad de expresión y la memoria histórica. Las piezas retiradas concentran el conflicto armado, la diversidad sexual, la paz y los derechos de las mujeres.
El Juzgado Veinticuatro de Familia de Bogotá ordenó a Paola Holguín la ministra de Culturas, las Artes y los Saberes y al Museo Nacional de Colombia restituir, en un plazo de 48 horas, la totalidad de las piezas que fueron retiradas de sus salas el 15 de octubre de 2026. La sentencia, firmada por el juez César Enrique Osorio Ortiz, resuelve de forma conjunta varias tutelas acumuladas. El expediente principal es el 2026-859, presentado por Gabriel Becerra Yáñez, Jorge Virviescas y Kevyn Muñoz Torres.
El 15 de octubre, el Ministerio de Cultura ordenó desmontar obras de dos salas del museo, el mismo día en que el presidente Abelardo de la Espriella anunció una «contrarrevolución cultural» contra el «wokismo», según reportó La Silla Vacía. El medio obtuvo los guiones curatoriales de la Sala 7, Memoria y Nación (2014), y de la Sala 11, Hacer sociedad (2019), y los cruzó con lo publicado por Cambio y Esfera Pública.
De las 426 piezas analizadas, se retiraron 47, es decir, el 11 %. Ambos guiones son anteriores al Gobierno actual: el primero se elaboró durante la administración de Juan Manuel Santos y el segundo durante la de Iván Duque.
Según el mismo análisis, la ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la decisión al afirmar que el museo no puede ser un espacio de «apología al delito o revictimización». La Silla Vacía reportó que la selección la hicieron a puerta cerrada el secretario general del Ministerio, Julián Sterling, y la directora encargada del museo, María Constanza Toquica.
Qué temas concentran los retiros
De acuerdo al medio La Silla Vacía el retiro no fue uniforme. Por tema, se vació el 69 % de lo relacionado con el conflicto armado reciente, el 56 % de lo que trata de diversidad sexual, el 38 % de lo referido a la paz y el 36 % de lo que aborda los derechos de las mujeres. Por época, salió solo una pieza anterior a 1899, el 14 % de las que cubren de 1899 a 1974 y el 41 % de las posteriores a 1975. De lo prehispánico y de la Colonia no se retiró nada.
Entre las obras retiradas figuran:
Diversidad sexual: la bandera del orgullo de la activista Elizabeth Castillo, los números 1 y 2 de la revista Ventana Gay (1980), veinticinco negativos fotográficos de marchas LGBTI en Bogotá (2004), un yembé de la batucada Toque Lésbico y la cédula de Katalina Ángel Ortiz Sánchez tras el reconocimiento jurídico de su cambio de nombre y sexo.
Paz y política: el bolígrafo con el que se firmó el Acuerdo de Paz con las FARC, el brazalete de la Alianza Democrática M-19, el tarjetón de la Séptima Papeleta y los afiches en homenaje a las candidaturas presidenciales de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. La pluma con la que se firmó la Constitución de 1991 sigue en sala, así como el afiche de campaña de Jaime Pardo Leal.
Derechos de las mujeres: el periódico Nuestras Mujeres (1955), el impreso Ideales feministas (1950), el manifiesto de la campaña por la contracepción y el aborto (1978) y un afiche de la jornada contra la violencia hacia la mujer (1989).
Violencia y conflicto: ocho de las nueve piezas de la sección «Violencia y Conflicto» de la Sala 7, con obras de Carlos Correa, Carlos Granada, Augusto Rendón, Pedro Alcántara Herrán, Alfonso Quijano, Umberto Giangrandi y Luis Paz, además de Platea, de Miguel Ángel Rojas.
Autoría femenina: doce dibujos de la serie Desenterrando memorias (2013), de Inty Maleywa, excombatiente de las FARC. En total salieron 13 de las 20 piezas hechas por mujeres, frente al 8 % de las hechas por hombres.
Independencia: la bandera de la «guerra a muerte» de Simón Bolívar, en una versión de 2009 de Camilo Turbay. Una acuarela de 1814 de la misma bandera permanece expuesta.
El despacho amparó los derechos a la libertad de expresión, al acceso a la cultura, a la educación y a la memoria histórica de los accionantes cuyos procesos llegaron acumulados desde juzgados de Bogotá y de otras regiones. Los tutelantes pedían además reinstalar el microperforado del jardín en memoria de Miguel Ángel Díaz, ubicado en la sede del museo.
El fallo ordena devolver las piezas a sus espacios de exhibición con las condiciones técnicas necesarias para su conservación. Mientras tanto, las entidades podrán adelantar la evaluación técnica y curatorial con los procedimientos internos y la intervención de las instancias competentes, incluido el Comité de Gestión Patrimonial del Museo Nacional. Esa evaluación deberá respetar los criterios de protección de la memoria histórica, el enfoque diferencial y de género, el pluralismo, la igualdad y la prohibición de censura.
El juez negó los demás derechos invocados y las restantes pretensiones, y levantó las medidas provisionales que había dictado el 19 de octubre, en razón de la decisión de fondo.
Lo que sigue
La sentencia será notificada a las partes por el medio más expedito. Contra ella procede la impugnación dentro de los tres días siguientes a la notificación. Si no es impugnada, el expediente será enviado a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
En el proceso fueron vinculados la Dirección de Diversidad Sexual de la Secretaría Distrital de Planeación, las secretarías distritales de la Mujer y de Integración Social, la Fundación Sí Mujer, el Partido Comunista Colombiano, la comunidad LGBTIQ+, grupos feministas y la Presidencia de la República.
Ante esta decisión, el expresidente de Colombia Gustavo Petro se pronunció en la red social X, señalando que “un juez dice lo que debe decirse la humanidad: el arte es libre, la historia no se oculta”.





