Marchas multitudinarias en 34 ciudades alemanas y más de medio millón de manifestantes en Francia exigen frenar los planes de austeridad, reforzar la inversión en educación y evitar el retorno del servicio militar.
El descontento social impulsado por la juventud se expandió a gran escala en el continente europeo. Con movilizaciones registradas en 34 ciudades de Alemania y concentraciones masivas en los principales centros urbanos de Francia, las protestas juveniles han puesto bajo presión a los ejecutivos de Emmanuel Macron y Friedrich Merz por sus políticas de recorte en el gasto público.
Las organizaciones convocantes exigen mayor inversión presupuestaria en educación, empleo y protección del clima, a la vez que rechazan los ajustes en los programas sociales. En el caso alemán, las demandas incluyen una postura crítica frente al incremento en el costo de vida y la oposición frontal a cualquier proyecto orientado a restituir el servicio militar obligatorio.
«Somos jóvenes que no queremos ver cómo se toman decisiones sobre nuestro futuro sin nuestra participación. Miremos donde miremos, vemos crisis y pocas perspectivas», manifestaron voceros del movimiento juvenil Gen Z regelt en Berlín.

Aunque la mayoría de las movilizaciones en Alemania transcurrieron de forma pacífica, la jornada dejó incidentes en Berlín, Hamburgo, Stuttgart, Colonia y Fráncfort, donde las fuerzas de seguridad recurrieron a cañones de agua y gas pimienta para disolver a los manifestantes al cierre de las marchas.
Por su parte, el ciclo de protestas en Francia —iniciado a mediados de septiembre— suma ya varias semanas de movilización consecutivas en ciudades como París, Marsella, Rennes, Lyon, Nantes y Toulouse. La coalición de organizaciones estudiantiles y sindicatos calcula que más de medio millón de personas permanecieron en las calles durante las jornadas más concurridas, mientras que los balances oficiales presentados por el Ministerio del Interior y la Prefectura de Policía situaron la participación en torno a los 320.000 manifestantes a nivel nacional.
Exigencias comunes contra el ajuste
Las demandas de las calles francesas y alemanas coinciden en puntos centrales: la erosión del poder adquisitivo, el deterioro de las infraestructuras de los servicios públicos, la carestía de la vivienda y la reducción de las partidas destinadas a las administraciones locales.
En Alemania, las plataformas juveniles reclaman financiar de manera urgente la infraestructura escolar, reforzar la atención en salud mental y tratamiento de adicciones, poner fin a los recortes en educación y adoptar medidas concretas frente a la emergencia climática.





