Los demócratas arrebatan el control del Senado y la Cámara de Representantes impulsados por el descontento económico y la ofensiva militar en Oriente Medio, mientras el presidente estadounidense anticipa que apelará al veto legislativo.
Las elecciones de mitad de mandato celebradas este 3 de noviembre en Estados Unidos concluyeron con un giro político que otorga al Partido Demócrata el control de ambas cámaras del Congreso. El resultado fue calificado de inmediato por las autoridades de Teherán como un rechazo explícito de la ciudadanía estadounidense a la escalada bélica promovida por la administración de Donald Trump.
El presidente del Parlamento de Irán y jefe negociador de la República Islámica, Mohammad Bagher Ghalibaf, reaccionó públicamente a los comicios señalando que la sociedad estadounidense emitió un mensaje claro en las urnas:
«Los estadounidenses dijeron «no a la guerra» y nosotros respaldamos ese mensaje. Sin embargo, si se traiciona la voluntad pública para servir a chantajistas y financistas internacionales, aprenderán que nuestro no viene acompañado de una pesadilla», advirtió la autoridad iraní.
Vuelco legislativo en el Capitolio
Proyecciones y recuentos de agencias de noticias como Associated Press (AP), Bloomberg y cadenas como Fox News confirman que la oposición demócrata superó los umbrales requeridos para asumir las mayorías en el Poder Legislativo:
En el senado, los demócratas aseguraron el control del estrado alto al sumar 54 escaños frente a 44 de la bancada republicana (de un total de 100 curules). La victoria demócrata incluyó virajes históricos en estados de tradición conservadora, como la victoria en Kansas por primera vez desde 1932, así como giros en Iowa, Texas, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
En la Cámara, el Partido Demócrata sobrepasó la mayoría absoluta fijada en 218 escaños, alcanzando al menos 229 curules frente a 136 republicanas, ganando distritos rurales y suburbanos que en la contienda presidencial de 2024 habían votado favorablemente por Trump.
La jornada electoral dejó además triunfos de alto perfil, destacando el avance en la gobernación de Texas, donde la representación demócrata acaricia la victoria tras más de tres décadas de hegemonía republicana.
Análisis de Associated Press señalan que los dos pilares del descontento del electorado residieron en el aumento sostenido del costo de vida —impulsado por la volatilidad en los precios internacionales del petróleo— y el rechazo social a la intervención militar directa contra suelo iraní.
Postura de la Casa Blanca y amenaza de veto
El presidente Donald Trump abordó la derrota electoral en entrevistas concedidas a The Wall Street Journal y The New York Times, en las que admitió el impacto del conflicto sobre las urnas, aunque descartó modificar su postura estratégica.
«Irán fue una parte de ello. Los resultados no estuvieron a la altura de mis expectativas; pensé que nos iría mejor», reconoció el mandatario en declaraciones al Journal, atribuyendo las dificultades al encarecimiento de los combustibles y a su ausencia directa en la tarjeta electoral. Sin embargo, defendió la incursión armada: «Hice lo correcto. Lo hubiera vuelto a hacer».
A pesar de confirmar que aceptará los resultados oficiales transmitidos por los estados y manifestar disposición inicial a colaborar con el nuevo liderazgo del Congreso, el presidente fijó su postura frente al bloque opositor. A través de sus plataformas en redes sociales, publicó la fotografía de una gorra roja con la leyenda «VETO», anunciando su intención de bloquear de manera sistemática las iniciativas legislativas de la nueva mayoría demócrata.





