Dom. Jun 13th, 2021

Foto de Prensa Latina.

Gaza y La Habana: el amor a los bombardeos de la “disidencia” cubana

Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- La llamada “disidencia” cubana no tiene dudas sobre sus paradigmas de democracia y libertad: son Israel y Colombia.

Los bombardeos israelíes sobre Gaza han causado, en menos de una semana, cerca de 200 muertes entre la población palestina (1). Una cuarta parte eran niños y niñas. Han destruido cientos de viviendas, centros educativos y de salud. Israel voló, incluso, la sede de varias agencias de noticias occidentales (2). Eliécer Ávila, líder del grupo “disidente” cubano Somos +, lo justificaba así: “Si el pueblo palestino sigue en complicidad con los que atacan de manera terrorista y cobarde a Israel, entonces después no me saquen así a la gente, mira ¡me mataron a mi tía! Sí, sí, es que tu tía vive en el mismo edificio y saludaba a la gente que iba con un cohete para arriba. ¡Ojalá que el cohete llegue, Alá! Deja que tiren el cohetecito y que el dron vea de dónde salió y deja que Israel responda, para que tú veas” (3).

En Colombia, en las dos primeras semanas de protestas contra la política económica del gobierno, el saldo represivo era de 43 muertes y 2.300 casos de violencia policial (4). ¿Y qué opina el “disidente” Ávila? “Vamos a viajar a Colombia, donde en este momento, saben Vds., se está dando una crisis y hay violencia. No hay represión. (…)¡Colombia estamos contigo!, dicen. Pero ¿qué Colombia es con las que tú estás? ¿Con la guerrilla, con los terroristas, con los agentes de Maduro, con los pirómanos, con los que quieren destruir a democracia? (5)”

Así se destapan, definitivamente, las posiciones de ultraderecha de quien, durante años, fue presentado en los medios como un “opositor moderado”. De hecho, su partido tiene, hoy, como representante para España a Lázaro Mireles, militante del partido xenófobo de ultraderecha Vox (6).

Un militante histórico de la Contrarrevolución cubana es el ex agente de la CIA y hoy panelista internacional en medios como CNN, Carlos Alberto Montaner. También avalaba a Israel: “La lógica de Israel es absolutamente razonable. (…) De cierta manera es una guerra defensiva” (7). Pero Montaner preferiría que los bombardeos fueran en Cuba y ejecutados por el Ejército de EEUU. Hace unos días, en Miami, en un foro titulado “Defensa de la democracia en las Américas” (8), tomaban parte, entre otros, los ex presidentes Álvaro Uribe, Mauricio Macri y Lenin Moreno, el secretario general de la OEA Luis Almagro o el cantante Yotuel Romero (9). Allí, Montaner proponía lo siguiente: “A Cuba hay que darle un ultimátum: o deja de apoyar al narco-régimen de Maduro en Venezuela, o debe atenerse a las consecuencias. (…) Eso quiere decir que pudiera acudirse al Tratado de Asistencia Recíproca, como hizo Lyndon B. Johnson, en 1965, antes de invadir República Dominicana. (…) Quizá baste la amenaza de la invasión o la destrucción del aparato militar. (…) Es incómodo pensar que pudiera recurrirse a la fuerza, pero tal vez no quede más remedio” (10).

En los últimos meses, los llamados de la “disidencia” cubana a una intervención militar en la Isla se han intensificado. Esto decía Orlando Gutiérrez-Boronat, desde Miami: «Es legítimo y pedimos una intervención internacional liderada por EEUU para derrocar ese régimen y ponerle fin» (11). El mismo mensaje lanzaba Guillermo Fariñas, Premio Sajarov del Parlamento Europeo: “Estoy de acuerdo con un bloqueo total y estoy de acuerdo con que, si aumenta la represión, haya una intervención humanitaria del TIAR porque Cuba, aunque no pertenezca a la OEA, está en la zona geográfica del TIAR y el TIAR tiene derecho a intervenir en Cuba” (12). Maykel Osorbo, rapero e integrante del llamado Movimiento San Isidro, era aún más explícito: “Aquí lo que hay que meter es fuego brother, asere. ¿Tú quieres que esto cambie? Fuego. (…) Yo apoyo ahora mismo una invasión. ¿Van a invadir Cuba? Vengan para acá (13)”.

Así es el “pacifismo” de la “disidencia” cubana y su vieja aspiración de ver los bombardeos de Gaza… en la Habana.

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