Ultraderecha revive el pinochetismo y la narrativa del “comunismo” para demonizar a Jeannette Jara, cuyo programa social constituye la única barrera real frente al autoritarismo.
Este domingo 16 de noviembre de 2025, Chile se encuentra ante un momento crítico: las elecciones presidenciales definirán no solo quién sucederá a Gabriel Boric, sino si el país caerá en una nueva ola autoritaria.
De acuerdo con el Servicio Electoral (Servel), 15,7 millones de ciudadanos están convocados a acudir a las urnas para elegir a alguno de los ocho candidatos presidenciales que se postularon en estos comicios. Además, se votarán a 155 diputados y 23 senadores.
En esta contienda electoral existen dos caminos, todos los partidos de ultra derecha y derecha se unen contra la candidata Jeannette Jara, de la coalición Unidad por Chile. Allí, parece José Antonio Kast, representante de una ultraderecha con ecos nostálgicos del régimen de Pinochet. Este enfrentamiento no es solo electoral, sino simbólico: unos quieren construir justicia social; otros explotar miedos con la vieja narrativa del comunismo, incluso cuando ese “enemigo” ideológico es más invención que realidad.
La amenaza autoritaria: Kast, Kaiser y la ultraderecha
José Antonio Kast emerge como la figura más peligrosa de la ultraderecha en estas elecciones. Admirador declarado de Augusto Pinochet, Kast representa a un sector que apuesta por políticas de mano dura, proteccionismo nacionalista y una estrategia política que busca reinstaurar valores autoritarios. Su plataforma ha sido comparada por analistas con la de líderes populistas globales como Donald Trump o Viktor Orbán. The Guardian+1
Al lado de Kast se encuentra Johannes Kaiser, diputado conocido por sus declaraciones progolpistas, y otros sectores radicales que, lejos de construir desde la democracia, parecen querer revivir un pasado oscuro. La ultraderecha chilena ha recuperado la narrativa del comunismo como “enemigo interno”, una construcción política que no solo desinforma, sino que asusta a votantes, creando un “enemigo ficticio” usado para justificar medidas extremas.
Este discurso no es nuevo: evocar el comunismo ha sido un recurso electoral en la derecha chilena, especialmente para movilizar a su base más conservadora. En el fondo, la estrategia es clara: pintar una amenaza inventada para consolidar poder.
Jeannette Jara: el camino de la justicia social
Frente a ese peligro autoritario, Jeannette Jara se presenta como una alternativa con raíces profundas en la izquierda, pero con una mirada amplia y una agenda centrada en las necesidades reales de las personas. Ex ministra del Trabajo y Previsión Social, Jara ha demostrado capacidad de gestión y voluntad de diálogo. Diario Regionalista Antofagasta+1
Su programa de gobierno, plasmado en un documento de 110 páginas con 383 medidas, se organiza en cuatro ejes fundamentales: crecimiento económico inclusivo, seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado social, y convivencia democrática. Emol Entre sus propuestas más destacadas están:
- Elevar gradualmente el salario mínimo a 750.000 pesos, con un ingreso vital digno para las familias.
- Reformar el empleo: reducir la jornada laboral, fortalecer la negociación colectiva y garantizar la libertad sindical.
- Mejorar la seguridad: fortalecer Carabineros, la PDI, aumentar plazas penitenciarias, mejorar inteligencia para el crimen organizado y contrabando. Emol+1
- Derechos sociales: acelerar la atención en salud, reducir listas de espera, mejorar hospitales, asegurar medicamentos; en educación, reforzar la educación inicial y fortalecer el acceso equitativo. El Clarin+1
- Política exterior basada en la cooperación: Jara propone que Chile articule su diplomacia entre tres polos (EE.UU., China y Europa), sin alinearse ciegamente, para promover la paz y la integración regional. Facultad de Gobierno+1
Además, Jara ha enfatizado un liderazgo cercano al pueblo. Ha dicho que quiere gobernar “para todos”, no para un partido, y ha prometido construir mayorías sociales, dialogar con quienes piensan distinto y fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones. Facultad de Gobierno+1
La carta de presentación de Jeannette Jara
Experiencia genuina y gestión probada. Jara lideró reformas claves como la reducción a 40 horas de la jornada laboral y ha defendido los derechos de los trabajadores. El País+1
Un proyecto social integral. Su programa no es solo promesas, sino un plan técnico con medidas concretas para mejorar la vida de las personas más vulnerables.
Seguridad con justicia. Su propuesta de seguridad no se limita a aumentar represión: también apuesta por prevención, inteligencia y reforma penitenciaria.
Unidad democrática. No busca marginar a sus opositores, sino dialogar, construir consenso y evitar un gobierno autoritario.
Visión soberana y equilibrada. Su política exterior propone que Chile no dependa de un solo bloque, sino que ejerza su protagonismo en un mundo multipolar.
El peligro del fascismo en contexto global
El crecimiento de Kast y otros líderes ultraderechistas no es un fenómeno aislado. Se inscribe en una ola mundial de populismos autoritarios, inspirados por regímenes fuertes, discursos nacionalistas y crisis de identidad. En Latinoamérica, parte de estos movimientos encuentran respaldo en la narrativa del orden, la seguridad y el combate al “enemigo interno”.

Además, en un contexto de tensiones internacionales y guerras indirectas, la alineación tácita o explícita con intereses de potencias externas —como EE.UU.— puede agravar los riesgos. No es descabellado ver cómo la ultraderecha chilena, al consolidarse, podría estrechar lazos con gobiernos autoritarios o con políticas alineadas a una agenda geopolítica de confrontación. Esto representa un riesgo para la democracia chilena y la soberanía del país.
votar por Jeannette Jara no es solo elegir una hoja de ruta para Chile, sino apostar por una barrera real contra la re-emergencia del autoritarismo, contra una ultraderecha que no solo evoca un pasado oscuro, sino que podría fortalecer redes internacionales antidemocráticas.
Este domingo 16 de noviembre es una elección histórica. No se trata solo de un cambio de mando, sino de elegir entre una visión democrática, social y justa, representada por Jeannette Jara, y una amenaza ultraderechista que revive discursos de odio, miedo y confrontación. Los chilenos tienen ante sí la posibilidad de frenar el avance del fascismo y construir un futuro más equitativo y seguro para todos.





