Esta imagen tomada de la televisión estatal iraní transmitida el 28 de febrero de 2026 muestra lo que dice es el lugar de los letales ataques estadounidenses e israelíes que afectaron a una escuela primaria de niñas en Minab, en la provincia de Hormozgan, en el sur de Irán, cerca de la ruta marítima estratégica del Estrecho de Ormuz. Foto por ALEX MITA / IRIB TV / AFP
Los ataques de EE. UU. e Israel no impactaron objetivos militares de Irán, sino a la población civil, con el fin de generar terror entre los habitantes.
En la madrugada de este sábado 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán en un «presunto ataque preventivo» para eliminar amenazas al Estado de Israel. Sin embargo, la operación resultó en el bombardeo de zonas civiles y el fallecimiento de más de 84 niñas al sur de Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el conjunto de operaciones militares contra la República Islámica, señalando que el «objetivo es defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní».
La narrativa de Donald Trump y Benjamín Netanyahu de atacar a países presuntamente para defender su soberanía suele terminar en bombardeos a la población civil sin confrontar directamente a las fuerzas militares, violando así el derecho internacional humanitario.
Ante la agresión no provocada, las autoridades de Irán respondieron con varias andanadas de misiles balísticos dirigidos a territorio de Israel y, de forma paralela, contra bases militares de EE. UU. ubicadas en Oriente Medio.
200 militares estadounidenses resultaron heridos o muertos
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) comunicó que los misiles iraníes alcanzaron cuatro bases militares estadounidenses: Al Udeid (Catar), Ali Al Salem (Kuwait), Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos) y la sede de la Quinta Flota de la Armada de EE. UU. en Baréin.
La agencia Tasnim informó, además, que fue atacada la base aérea King Fahd, en la provincia de La Meca, al oeste de Arabia Saudita. También se registró una explosión en la base aérea estadounidense de Al Harir, en el norte de Irak, vinculada al lanzamiento de misiles por parte de milicias proiraníes.
Una fuente militar iraní indicó que las fuerzas de Teherán han alcanzado un total de 14 bases estadounidenses en la región. De acuerdo con el CGRI, los ataques han dejado al menos 200 militares muertos o heridos. Por otro lado, un funcionario cercano a la Presidencia aseguró que el presidente Masoud Pezeshkian se encuentra en perfecto estado de salud y que el ayatolá Alí Jameneí ha sido trasladado a un lugar seguro.
Los objetivos disfrazados de EE. UU. e Israel
Estados Unidos sostiene que busca desmantelar el sistema de seguridad nuclear iraní, acabar con su industria de misiles y forzar un cambio de gobierno; un plan que han ejecutado históricamente en los países que buscan controlar.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel, alrededor de 200 aviones de combate participan en el ataque contra el sistema de misiles y la defensa aérea iraní. En un mensaje en video dirigido al pueblo iraní, Trump instó a la ciudadanía a «tomar el control» del Gobierno una vez concluya el ataque. «Esta será, probablemente, su única oportunidad en generaciones», aseveró.
Lo cierto es que los ataques de EE. UU. e Israel no fueron dirigidos exclusivamente a objetivos militares, sino a varias escuelas, dejando más de 84 niñas muertas y más de 90 heridos. Además, al menos 15 personas han muerto en la ciudad de Lamerd a causa de la ofensiva.
En paralelo, el Ministerio de Salud de Kuwait informó que 12 personas resultaron heridas «en medio de los acontecimientos regionales». Por su parte, la Media Luna Roja de Irán precisó que más de 740 personas han resultado heridas y más de 200 han muerto en total.
Varios países de la región han llamado a la desescalada, mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia condenó los ataques, calificándolos como «un acto de agresión armada planificado y no provocado».





