La cancillería china advierte que la ofensiva de EE.UU. e Israel carece de autorización de la ONU y pone en riesgo la estabilidad global.
El Gobierno de China rompió hoy su silencio ante la escalada bélica en Oriente Medio con una condena frontal a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, instó a todas las partes a detener las hostilidades para evitar una deflagración regional que ya califica de «incontrolable».
En una declaración de inusual dureza, la vocera china señaló que los bombardeos conjuntos del pasado sábado «violan el derecho internacional». Pekín fundamenta su postura en un hecho jurídico clave: las operaciones no fueron autorizadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que sitúa a Washington y Tel Aviv fuera del marco legal multilateral.
«China expresa su profunda preocupación por los efectos colaterales de este conflicto, que ya están desestabilizando a las naciones vecinas», subrayó Mao Ning durante su comparecencia ante los medios este lunes.
Defensa de la soberanía en el Golfo
La cancillería hizo un llamado a respetar «plenamente la soberanía, seguridad e integridad territorial» de todos los países del Golfo Pérsico, en una clara alusión a la vulneración del espacio aéreo y suelo iraní tras la muerte del Ayatolá Jameneí.
Pekín se posiciona como el principal contrapeso diplomático en el Consejo de Seguridad, mientras el mundo observa si esta presión política logrará frenar la respuesta militar en curso.
Contexto
Israel y Estados Unidos lanzaron la madrugada del sábado un ataque conjunto contra Irán, proponiéndose «eliminar las amenazas» del Gobierno del país persa.
Los ataques se cobraron la vida del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de al menos otros cuatro altos cargos militares de la nación.
En respuesta, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos hacia Israel, así como contra bases estadounidenses situadas en países de Oriente Medio.





