Con el asesinato de Fatima Ftouni y Ali Shaib en el Líbano, la cifra de trabajadores de prensa ejecutados por Israel asciende a 253; un genocidio informativo sin precedentes que busca silenciar a los testigos del horror mediante el uso de misiles de precisión contra chalecos de PRESS.
El nuevo ataque contra los periodistas de las cadenas Al Mayadeen y Al Manar se produjo este sábado 28 de marzo de 2026, confirmando que el objetivo de Israel es violar el derecho a la libertad de prensa y condenar a los pueblos del mundo a vivir desinformados.
En una operación dirigida mediante un ataque aéreo en la zona de Jazín, al sur del Líbano, las fuerzas israelíes impactaron directamente el vehículo donde se desplazaba un equipo de prensa. En el lugar fueron asesinados:
Fatima Ftouni: Corresponsal de la cadena panárabe Al Mayadeen, quien había reportado desde la línea de fuego desde el inicio de las hostilidades. Ali Shaib reconocido reportero de la cadena libanesa Al Manar, con décadas de experiencia cubriendo el sur del país, y Mohammed Ftouni, Camarógrafo y hermano de la corresponsal Fatima, quien trabajaba junto a ella en el registro visual de la ofensiva.
Los datos recolectados por organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) al día de hoy, 28 de marzo de 2026, son devastadores y sitúan a Israel como el mayor verdugo de la prensa en la historia moderna.
Los periodistas asesinados supera los 253 desde el 7 de octubre de 2023. 210 palestinos en la Franja de Gaza, 22 trabajadores de medios en el Líbano (incluyendo los asesinatos de hoy). 31 periodistas en Yemen y otros puntos de la región bajo ataques israelíes.
El CPJ ha determinado que al menos 64 de estos casos fueron asesinatos selectivos (Targeted killings), donde los periodistas fueron identificados previamente como objetivos por su labor informativa.
Cinismo como doctrina militar
El ejército israelí ha intentado justificar el asesinato de Ali Shaib acusándolo de pertenecer a la inteligencia de la «Fuerza Radwan» de Hizbulá, bajo lo que llaman un «disfraz de periodista». Como veterano del oficio, rechazo esta narrativa criminal: es la misma excusa utilizada para bombardear el hotel de prensa en Hasbaya en 2024 y las oficinas de Al Mayadeen en Beirut.
Al catalogar a cada periodista crítico como «terrorista con cámara», Israel se otorga una licencia para matar que no tiene precedentes en las convenciones de Ginebra. Este ataque en Jazín, sumado al asesinato del director de programas de Al Manar, Mohammad Sherri, el pasado 18 de marzo, demuestra que la orden es borrar el rastro de la resistencia y el sufrimiento civil libanés.
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