La Marina sionista de israelí aborda al menos una de las 54 embarcaciones civiles a 80 millas de Chipre; los activistas denuncian una agresión ilegal en aguas internacionales.
El Ejército sionista de israelí comenzó este lunes a interceptar en alta mar a los barcos de la Flotilla Global Sumud, que navegaban rumbo a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria. Según la transmisión en directo de los propios activistas, militares israelíes ya abordaron al menos uno de los buques del convoy.
La organización denunció a través de sus canales oficiales que el abordaje de las lanchas militares se produjo a plena luz del día, a unas 80 millas náuticas al oeste de Chipre (aproximadamente a 250 millas de la costa de Gaza), dentro de la zona de búsqueda y salvamento (SAR) de la isla chipriota.
«Este cerco militar marca el inicio de otra agresión ilegal en alta mar, cuatro días después de que 54 embarcaciones civiles zarparan de Marmaris para establecer un corredor humanitario y romper el asedio sobre Gaza», informó la Flotilla en un comunicado. Los organizadores acusaron al Gobierno israelí de mostrar un «desprecio sistemático» por el derecho marítimo internacional y la libertad de navegación.
En la embarcación está uno de nuestros colaboradores Lautaro Rivara quien ha denunciado como el ejército sionista de Israel los persigue violando el derecho civil y el derecho Internacional en el genocidio que hace contra el pueblo Palestino.
Por su parte, el Gobierno de Israel emitió una advertencia exigiendo el retroceso del medio centenar de barcos. «Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza e insta a todos los participantes en esta provocación a que cambien de rumbo y den media vuelta inmediatamente», reza el comunicado oficial.
Esta misión, que zarpó originalmente el 15 de abril desde Barcelona con el objetivo de romper el bloqueo naval impuesto por Israel desde 2007, ya sufrió un duro revés el pasado 30 de abril al sur de Grecia. En aquella ocasión, las fuerzas israelíes asaltaron e inutilizaron 22 barcos y deportaron a 175 activistas a la isla de Creta, donde muchos de ellos denunciaron haber sufrido maltratos.





