• junio 12, 2026 9:05 am

AlCarajo.org

PERIODISMO PROPOSITIVO DE PAZ

Petro presenta las pruebas del presunto fraude de elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026 en Colombia

Foto del avatar

PorREDACCION AlCarajo.org

Jun 2, 2026

Alteraciones de última hora en el censo y mesas fantasmas configuran el mayor desafío a la legitimidad electoral. Los resultados pueden cambiar.

El presidente de la República, Gustavo Petro, presentó este martes pruebas contundentes de lo que califica como una adulteración sistemática de los comicios presidenciales del pasado 31 de mayo de 2026.

Petro, desconoció los resultados de la primera vuelta —donde se enfrentaron Iván Cepeda Castro (Pacto Histórico) y Abelardo de la Espriella (Movimiento Defensores de la Patria)—, al denunciar que la Registraduría Nacional, dirigida por el registrador Hernán Penagos Giraldo “se negó permanentemente a entregar el código fuente que era el requisito básico de la transparencia electoral”. Según Petro, una sentencia del Consejo de Estado de 2018 ya había declarado que dicho software es “vulnerable dentro y fuera del país”.

El eje de la denuncia radica en una manipulación informática de última hora. El mandatario sostiene que el sistema fue alterado clandestinamente apenas cinco días antes de la votación: “El software sí fue modificado y dos veces el 26 de mayo del 2026. La primera modificación ocurrió a la 1:21:35 p. m. y la segunda a las 7:21:13 p. m. La modificación consistió en modificar el censo electoral y el número de puestos y mesas”, aseguró a través de la red social X.

Las cifras presentadas configuran un descuadre matemático alarmante e indefendible. De acuerdo con el jefe de Estado, el censo oficial de 41.421.973 ciudadanos fue inflado artificialmente en la División Política Electoral (DIVIPOL) mediante el software operado por los hermanos Bautista, elevándolo a 42.307.373. “La diferencia es de 885.409 nuevas cédulas que no se inscribieron en la fecha legal”, detalló Petro. A esto se suma la creación de puestos y mesas fantasmas fuera del marco legal: los puestos de votación saltaron de 13.742 oficiales a 14.438 (696 más), mientras que las mesas pasaron de las 120.527 registradas a 122.020 en el sistema de los Bautista, arrojando 1.493 mesas adicionales que no habrían sido debidamente escrutadas.

La anomalía más grave, según el presidente, se concentra en la velocidad y el volumen de la votación en zonas específicas, un fenómeno físico imposible dentro de la jornada legal. “Puedo probar ante autoridad competente estos hechos. En el conteo de votos de los hermanos Bautista, aparecen 5.300 mesas con más de 300 votos en el día, que es la cifra que máximo pueden votar en las horas de elección, muchas llegan a 700 votos. En esas mesas es donde se ubica la ventaja de 635.000 con que Abelardo supera a Cepeda. Entrego el dato completo de las 5.300 mesas”.

Esta alerta institucional coincide con el clamor de la ciudadanía en las calles y redes sociales, donde cientos de colombianos denunciaron la suplantación de sus identidades al descubrir que aparecían como «votantes» sin haber acudido a las urnas, o que estaban registrados simultáneamente en municipios distintos.

Ante la denuncia del jefe de Estado colombiano Gustavo Petro, el resultado electoral que dio como ganador en primera vuelta a Abelardo de la Aspriella con 10.316.370 votos y Iván Cepeda, con 9.656.799 votos pueden cambiar al hacer la auditoria del software que está indicada por sentencia Constitucional del 2018.

Este escenario de desconfianza institucional y manipulación de datos evoca de inmediato uno de los capítulos más oscuros y traumáticos de la historia de Colombia: el histórico fraude del 19 de abril de 1970. En aquella jornada, el general Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), aventajaba cómodamente en el conteo de votos al candidato oficialista del Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero.

Sin embargo, el gobierno de la época ordenó interrumpir la transmisión oficial de los resultados por radio durante la noche; a la mañana siguiente, tras un misterioso apagón informativo, la tendencia se había revertido milagrosamente en favor de Pastrana. Aquella burda manipulación no solo sepultó la fe de una generación en las urnas, sino que encendió la mecha de la violencia urbana al convertirse en el detonante directo para la creación del movimiento guerrillero M-19.

Cincuenta y seis años después, los fantasmas del fraude informático y las mesas alteradas amenazan con repetir la misma tragedia, demostrando que cuando el poder manipula los votos, lo que realmente se destruye es la paz del país.

Puede revisar el documento presentado por el presidente de Colombia, Gustavo Petro donde evidencia el presunto fraude.

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1re_7dntD3PCO_8OWDZMApfCixEO2OeMp/edit?gid=1704166066#gid=1704166066

Sobre el autor

Foto del avatar

Por REDACCION AlCarajo.org

Para mayor información o denuncias nos pueden escribir al correo info@alcarajo.org

Deja un comentario