El líder de la oposición Cepeda declara ilegítimo el mandato del presidente electo por jurar lealtad constitucional a Washington, ejecutar persecución política y mantener vínculos bajo la sombra de la ilegalidad.
El senador y jefe de la oposición Iván Cepeda llama al pueblo colombiano a declarase en desobediencia civil pacífica ante la violación a la soberanía y seguridad nacional si el ciudadano estadounidense y republicano Abelardo de la Espriella se posesiona como presidente de Colombia quien llega a esta magistratura con la intervención del presidente de Estados Unidos Donald Trump, constituyéndose públicamente un fraude electoral.
La mayor gravedad denunciada por Cepeda radica en que Abelardo de la Espriella, al poseer la ciudadanía estadounidense, prestó un juramento de nacionalización que lo obliga legal y constitucionalmente a una lealtad exclusiva con los Estados Unidos. Esto significa que, ante cualquier conflicto de intereses entre ambas naciones, De la Espriella está obligado a tomar partido por el país norteamericano.
Esta sumisión geopolítica se agrava con la abierta interferencia del mandatario estadounidense, Donald Trump, en el proceso electoral colombiano del pasado 21 de junio, calificándola como un pacto de entrega. El anuncio inconsulto de De la Espriella de anexar militarmente a Colombia al mecanismo norteamericano «Escudo de las Américas» confirma, según Cepeda, una clara predisposición para entregar la seguridad nacional y arrodillar al país a las órdenes estratégicas de Washington.
Ante la gravedad de los hechos, Cepeda eleva un reclamo contundente a las altas cortes y magistrados del país. El líder opositor exige un pronunciamiento claro y definitivo de la justicia colombiana para defender el derecho a la soberanía judicial de la nación. Sostiene de manera tajante que, si De la Espriella no renuncia inmediatamente a su ciudadanía estadounidense y aclara sus nexos con agencias como la CIA o la DEA, su posesión estará completamente viciada por ser ilegal e ilegítima, lo que obliga a los tribunales a actuar antes de que se consume la violación constitucional.
El tercer nivel de alarma expone una sistemática estrategia de persecución política coordinada desde el extranjero. Cepeda denuncia que De la Espriella ha utilizado el Departamento de Justicia de EE.UU. para enviar listados de compatriotas y judicializar arbitrariamente a los opositores en Colombia, saltándose el imperio de la ley local; un ejemplo de ello es la situación del creador de contenido Beto Coral. Lo más crítico es la revelación de que dos fiscales de Brooklyn, Nueva York, investigan actualmente al actual mandatario Gustavo Petro Urrego, bajo una abierta presión de De la Espriella para lograr la extradición del Jefe de Estado.
Además, Iván Cepeda, explica como De la Aspriella, tiene oscuros nexos que inhabilitan éticamente al mandatario electo. Entre 2013 y 2019, De la Espriella fungió como abogado de Alex Saab, principal operador financiero investigado por lavado de activos. El documento subraya la grave denuncia de once congresistas demócratas en EE.UU., quienes señalan que transacciones bancarias e inmobiliarias de Saab pudieron haber beneficiado económicamente a De la Espriella con fondos ilícitos. A esto se suma su estrecho vínculo con el reconvertido narco-paramilitar e informante federal Jorge Luis Hernández Villazón, alias ‘Boliche’, procesado por extorsionar a delincuentes en complicidad con socios directos de la firma de abogados del propio De la Espriella.
Iván Cepeda concluye su comunicado con una advertencia severa: si De la Espriella no desiste de la persecución judicial contra Petro, si no cesa el hostigamiento a los sectores sociales y si no renuncia formalmente a su lealtad con los Estados Unidos, la oposición no se prestará para convalidar esta traición a la patria. El camino de la desobediencia civil pacífica está trazado: ante la pérdida de la conciencia moral de los gobernantes, el ciudadano común no está obligado a obedecer.
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