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Palantir: ingeniería fiscal en Europa y contratos bélicos en Gaza impulsan sus ganancias récord

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PorRosalba Alarcón Peña

Ago 5, 2026

Un informe revela que el gigante del análisis de datos evade impuestos en Europa mediante filiales, mientras dispara sus ingresos un 93% apoyado en el control migratorio, la inteligencia militar y su expansión en IA.

Palantir Technologies, el influyente gigante estadounidense de inteligencia artificial y minería de datos, opera bajo una doble dinámica expansiva: mientras sus ingresos se disparan a cifras récord impulsados por la demanda de tecnología militar y gubernamental, su arquitectura corporativa le permite eludir casi por completo el pago de impuestos en Europa.

Una investigación del Centro para la Responsabilidad y la Investigación Fiscal Corporativa Internacional (CICTAR) destapó la ingeniería contable empleada por la firma con sede en Florida. Según el documento, Palantir desvía los beneficios de sus operaciones europeas hacia Estados Unidos, reduciendo a mínimos su factura tributaria en el Viejo Continente.

A pesar de que el 26% de las ventas globales de la tecnológica provienen de clientes internacionales, la compañía solo contabiliza formalmente el 4% de sus ingresos fuera del territorio estadounidense. La maniobra, según los analistas de CICTAR —entidad respaldada parcialmente por sindicatos británicos—, consiste en obligar a los clientes extranjeros a firmar contratos directamente con las matrices en EE. UU. A su vez, las filiales locales europeas reciben pagos menores bajo el concepto de «servicios de apoyo», absorbiendo costes y minimizando las ganancias sujetas a impuestos locales.

El resultado económico de este esquema es contundente. En 2025, tras acumular beneficios globales de 1.600 millones de dólares, la multinacional pagó únicamente 22,7 millones de dólares en impuestos corporativos. Esta cifra representa una tasa impositiva efectiva de apenas el 1,4%, un fenómeno facilitado por las exenciones fiscales concedidas al sector corporativo durante los mandatos de Donald Trump.

Ante estas revelaciones, Palantir rechazó de forma tajante cualquier ilegalidad. En declaraciones al periódico The Guardian, un portavoz de la firma aseguró que «los precios de transferencia, que distribuyen los beneficios entre las entidades del grupo Palantir, constituyen una práctica estándar y prácticamente universal para las grandes empresas multinacionales».

La polémica tributaria coincide con un momento de bonanza financiera sin precedentes para la tecnológica fundada en 2003 por el inversionista Peter Thiel, reconocido aliado político de Trump. En el último trimestre, Palantir reportó ingresos por 1.940 millones de dólares, cifra que equivale a un salto interanual del 93%. Tras el anuncio, las acciones de la compañía se revalorizaron más de un 14% en las negociaciones fuera de hora.

Ante el desbordante apetito del mercado, la dirección ajustó al alza sus previsiones anuales, situándolas en un rango de entre 8.150 y 8.158 millones de dólares. El motor central de este rendimiento descansa en EE. UU., donde los ingresos comerciales crecieron un 149% y los contratos con agencias gubernamentales aumentaron un 90%, alcanzando los 809 millones de dólares en solo tres meses.

«Este trimestre fue de otro mundo», afirmó el consejero delegado de la empresa, Alex Karp, en una comunicación dirigida a los inversores. «La demanda de soberanía en inteligencia artificial se ha desatado. Nuestro negocio se está consolidando a un ritmo y a una escala que jamás habíamos presenciado».

La infraestructura detrás de la guerra y el control migratorio

El crecimiento financiero de Palantir transcurre en paralelo a una ola de críticas globales por el papel de sus algoritmos en zonas de conflicto y políticas de represión estatal. Originalmente creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para proveer software de inteligencia al Pentágono, la firma ha extendido sus tentáculos hacia los servicios policiales, las agencias de salud y los sistemas de defensa de múltiples países.

En EE. UU., organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncian el uso continuado de sus plataformas de rastreo masivo por parte de las agencias de inmigración. Los críticos señalan que las herramientas informáticas de Palantir son determinantes para coordinar las operaciones de deportación y las redadas masivas impulsadas por la administración republicana.

En el plano internacional, la controversia se intensificó tras la formalización de una «asociación estratégica» con el gobierno de Israel en enero de 2024. Según datos de la plataforma de seguimiento Open Intel, la tecnológica incrementó su apoyo operacional a las fuerzas de defensa israelíes en la Franja de Gaza y en la Cisjordania ocupada.

El informe de Open Intel sostiene que Palantir ha reclutado de manera activa a veteranos de la Unidad 8200, la división de élite en ciberinteligencia militar de Israel. El software desplegado combina interceptaciones de comunicaciones, imágenes satelitales en tiempo real y bases de datos poblacionales para generar listas automatizadas de objetivos militares. Aunque Al Jazeera solicitó comentarios actualizados a la corporación, Palantir UK ya había reiterado públicamente su respaldo irrestricto al gobierno israelí.

El Reino Unido representa otro de los grandes nichos institucionales de la firma. En noviembre de 2023, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) le adjudicó un contrato de 444 millones de dólares (330 millones de libras) para gestionar datos sanitarios confidenciales, un movimiento que provocó fuertes protestas ciudadanas ante la falta de transparencia de las cláusulas contractuales. Posteriormente, en enero, el Ministerio de Defensa británico otorgó a Palantir un acuerdo adicional valorado en 323 millones de dólares (240 millones de libras).

Ideología corporativa y el debate del «tecno-fascismo»

Más allá de los balances contables y la logística militar, el escrutinio sobre Palantir alcanza la visión ideológica de sus líderes. En el libro The Technological Republic, firmado por Alex Karp y el jefe de asuntos corporativos Nicholas W. Zamiska, la directiva argumenta que las corporaciones tecnológicas tienen la obligación moral de desarrollar capacidades militares avanzadas para garantizar la hegemonía de las democracias occidentales.

El ideario corporativo de Palantir, expuesto en sus documentos estratégicos, llega a calificar a ciertas culturas de «disfuncionales» y sostiene abiertamente que la supervivencia de las democracias liberales depende de la aplicación del «poder duro» suministrado por el desarrollo de software bélico.

Esta visión filosófica ha sido catalogada por analistas sociopolíticos y detractores de la empresa como una vertiente de «tecno-fascismo». Mientras el debate ético se intensifica en foros internacionales, la arquitectura fiscal de la compañía y sus contratos gubernamentales continúan alimentando un negocio que, en palabras de su propio consejero delegado, avanza a una escala jamás vista.

Informe.

Sobre el autor

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Por Rosalba Alarcón Peña

Rosalba Alarcón Peña, periodista y Defensora de Derechos Humanos, directora del portal web alcarajo.org y la Corporación Puentes de Paz "voces para la vida". Además, analista y columnista del conflicto armado de su país natal (Colombia) en medios internacionales. Redes sociales. Twitter: @RosalbaAP_ Facebook. Rosalba Alarcón Peña Contacto: rosalba@alcarajo.org

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