Álvaro Uribe señalado por el magnicidio de Jaime Garzón

“Qué orgullo patrio sentí al ver la revista esta, Semana, que trae en la tapa al pacifista y cooperativo, dignísimo gobernador de Antioquia, doctor Álvaro Uribe Vélez. Un hombre de mano firme y pulso armado. Líder que impulsa, con su aplomado cooperativismo, pacíficas autodefensas, y él, iluminado en los soles de Faruk, ha dado en llamar CONVIVIR. ¡Acierta la revista Semana, en cabeza del diligente vástago de César Gaviria, (Mauricio Vargas), al proyectar sobre el escenario nacional a esta neo lumbrera neoliberal, de esta nueva época, caray! Es que a Álvaro le cabe el país en la cabeza, él vislumbra todo este gran país como una zona de orden público total, es decir, como un solo CONVIVIR, ¡Caray… donde la gente de bien por fin podamos disfrutar de la renta en paz, como debe ser … ¡Y será él quien por fin traiga a los redentores soldados norteamericanos quienes humanizarán el conflicto y harán de Uribe Vélez el dictador que este país necesita! ¡Buenas noches!”

-Jaime Garzón (1997, programa «Cuack, el Noticero»).

El paramilitar Francisco Villalba Hernández, “El Descuartizador”, testigo contra Uribe asesinado, también había brindado declaraciones que comprometían a Álvaro Uribe Vélez en el asesinato del inolvidable crítico y humorista Jaime Garzón: “(en noviembre de 1997) estaban Carlos Castaño Gil, Salvatore Mancuso, ‘Monoleche’, ‘Junior’ mi persona, el general Ospina, el mayor Parra, el patrullero Acuña, estaba José Serrano, Álvaro Uribe, Santiago Uribe, en una reunión en La finca La Marranera”, aseguró el exparamilitar cuyo testimonio fue trasladado al proceso que se adelantaba contra el exsubdirector del DAS, José Miguel Narváez Martínez, nombrado en esa entidad por Álvaro Uribe Vélez y luego condenado por ese y otros crímenes.326  … “El que más dio bomba para asesinar a estas personas fueron los hermanos Uribe, Carlos Castaño y el general Ospina”, precisa uno de los apartes de su declaración.”  Según Villalba, la última palabra la tuvo Carlos Castaño, algo concordante con las sentencias de la justicia sobre aquel magnicidio.327 

De esa misma reunión, supuestamente llevada a cabo en noviembre de 1997 en San José de la Montaña, Antioquia, también habría salido la orden de matar a los abogados y defensores de derechos humanos José Eduardo Umaña Mendoza y Jesús María Valle Jaramillo.328  En los asesinatos de estos dos líderes sociales aparece el mismo modus operandi: Sicarios irrumpiendo en sus oficinas luego de denunciar los vínculos entre funcionarios estatales, paramilitares, miembros de la fuerza pública y de organismos de inteligencia, así como sus acciones delictivas; intentos de desviación de la investigación, la calificación de crímenes de Estado y de lesa humanidad que impide su prescripción, pero una larga y espesa impunidad. 

Villalba declaró que en la reunión también se encontraba un sargento del Ejército y el comandante de Policía del pueblo.  “Un moreno que estaba en la base de (la finca) La Carolina, en la entrada de los Llanos de Cuivá”; el mismo predio señalado de haber sido la base del grupo paramilitar Los Doce Apóstoles y propiedad de los hermanos Uribe Vélez para esas épocas.  El asesinato de Umaña lo provocó la investigación que le estaban haciendo a un coronel por conformación de grupos paramilitares, según narró el testigo.  En el hecho también habrían intervenido un mayor de la SIJIN y un hombre de Medellín apodado “Pacho”.  Villalba amplia detalles sobre los sicarios escogidos para matar a Umaña Mendoza.  Nombra a dos hombres y una mujer.  Efectivamente, dos hombres y una mujer fueron los que lo asesinaron en su oficina al medio día del 18 de abril de 1998.  El entonces fiscal Alfonso Gómez Méndez admitió que la Brigada Veinte podría estar implicada en el crimen.  Además de este testimonio, una informante llamada Yolima Guáqueta también testificó que el crimen de Umaña había sido organizado por miembros del Ejército.  Otros testimonios, como el del exjefe paramilitar Jesús Emiro Pereira Rivera, alias Huevoepisca, concuñado de Carlos Castaño, relaciona el asesinato de Umaña y de otros recordados personajes con militares como el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, a quien conoció a través del general (r) Rito Alejo del Río, entonces comandante de la Brigada XIII, y de Carlos García Fernández alias Doble Cero.  Otra declaración de alias Don Berna señaló que la orden de asesinar a Umaña la dio Carlos Castaño.  A lo anterior se suma un informe del CTI de abril de 2009, según el cual existen bastantes similitudes entre el homicidio de Eduardo Umaña y los crímenes de los investigadores del CINEP Mario Calderón y Elsa Alvarado, lo mismo que en el magnicidio del periodista Jaime Garzón. 

Más de cuatro lustros después, el asesinato del recordado abogado y defensor de derechos humanos, José Eduardo Umaña Mendoza, aún sigue en la impunidad.  En el caso del magnicidio de Jaime Garzón no deja de llamar la atención que tres personajes condenados por distintos delitos e involucrados en ese crimen hayan sido también tres oscuros personajes del círculo íntimo del expresidente Álvaro Uribe Vélez.  Los tres hombres son: el exsubdirector del DAS José Miguel Narváez, condenado por ser el determinador de su homicidio y nombrado por Uribe como asesor en el Ministerio de Defensa y luego como subdirector del DAS; el general Rito Alejo del Río, quien, según las investigaciones y testimonios, actuó con la autorización de Narváez para filtrar la información sobre contactos, horarios, movimientos y rutas  de desplazamiento de Garzón a los sicarios; y el general Mauricio Santoyo Velasco, quien, según los procesos judiciales, fue participe tanto de su plan de asesinato como de la desviación de la investigación, y al que luego Uribe nombraría como jefe de su cuerpo de seguridad, y que terminó extraditado a EEUU por sus nexos con el narcotráfico.   “Aunque la sentencia no declaró delito de lesa humanidad el asesinato de Garzón, el documento sí fue implacable en establecer la responsabilidad de Narváez Martínez, y dejó un espacio de interpretación para determinar que existe un mando superior que puede estar involucrado en este horrible crimen”, dice el periodista de investigación Yohir Akerman.329 

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