Vie. Dic 3rd, 2021

Ernesto Guevara, médico, político, guerrillero, escritor, periodista y revolucionario argentino.

Guerra de Guerrillas: Organización civil

Con la intención de dar a conocer los esfuerzos realizados por personajes nacionales e internacionales a favor de la paz de Colombia y de Latinoamérica, contaremos la historia a través de diferentes libros y textos que AlCarajoOrg publicará.

Todos los lunes estaremos publicando los textos del médico, político, escritor, periodista, guerrillero y revolucionario Ernesto Guevara, argentino nacionalizado en Cuba.

Capitulo III. Organización del frente guerrillero

Organización civil

La organización civil del movimiento insurreccional es muy importante en cualquiera de los dos frentes: el externo y el interno. Naturalmente tienen características bastante diferentes y las funciones también, aun cuando realicen trabajos que puedan caer dentro de una misma denominación. No es igual, por ejemplo, la recaudación que pueda hacer el frente externo a la que pueda hacerse en el frente interno, ni la propaganda, ni el abastecimiento. Vamos a describir primero los trabajos del frente interno.

Al considerar «frente interno» estamos ya diciendo que es un lugar dominado, relativamente, por lo menos, por las fuerzas de liberación, y también debe suponerse que es un lugar apto para la guerra de guerrillas porque, cuando no se dan esas condiciones, es decir, cuando se están desarrollando luchas guerrilleras en zonas no aptas, la organización guerrillera aumenta en extensión pero no en profundidad; va canalizando nuevos lugares, pero no puede llegar a tener una organización interna pues está toda la zona permeabilizada por el enemigo. En el frente interno podemos tener una serie de organizaciones que cumplan su función específica para la mejor marcha de la administración. La propaganda en general pertenece directamente al ejército, pero también puede estar separada de éste aun cuando bajo su control. (De todas maneras, es tan importante este punto que lo trataremos aparte.) La recaudación pertenece a la organización civil, así como la organización de los campesinos en general, si hubiera obreros, también de éstos y estas dos deben estar regidas por una auditoría.

La recaudación, como ya hemos explicado en el capítulo anterior, puede desarrollarse de varias maneras; por impuestos directos e indirectos, por donativos directos y confiscaciones; todo esto viene a llenar el gran capítulo de los abastecimientos del ejército guerrillero.

Algo que hay que tener muy en cuenta es que no se debe de ninguna manera empobrecer la zona por la acción directa del ejército rebelde -aunque indirectamente sea el responsable del empobrecimiento debido a los cercos enemigos, lo que la propaganda adversaria hará resaltar repetidamente-. Precisamente por esta circunstancia es por lo que no se debe crear causas directas de conflictos. No debe haber, por ejemplo, reglamentos que impidan a los cosecheros de una zona que está en territorio liberado vender sus productos fuera de ese territorio, salvo circunstancias extremas y transitorias, explicando bien al campesinado estas características.

Al lado de cada acto del ejército guerrillero debe existir siempre el departamento de difusión necesario para explicar las razones de este acto, el que, en general, será bien comprendido por un campesino que tendrá sus hijos, padres, hermanos o parientes de alguna clase, dentro de este ejército que será una cosa suya.

Dada la importancia de las relaciones campesinas, hay que crear organizaciones que las canalicen y las reglamenten, organizaciones que, no solamente estarán dentro del área liberada, sino también tendrán conexiones con las áreas adyacentes, y, precisamente a través de ellas, se podrá ir permeabilizando la zona para una futura ampliación del frente guerrillero.

Los campesinos irán sembrando la semilla de la propaganda oral y escrita, los relatos de cómo se vive en la otra zona, de las leyes que ya se han dado para la protección del pequeño campesino, del espíritu de sacrificio del ejército rebelde; en fin, están creando la atmósfera necesaria para la ayuda a la tropa rebelde.

Los organismos campesinos deben tener también su conexión de tal tipo que permita a la organización del ejército guerrillero en cualquier momento canalizar cosechas y venderlas en el territorio enemigo mediante una serie de intermediarios más o menos benevolentes, más o menos benefactores de la clase campesina, ya que, en todos esos casos, junto a la devoción por la causa que lleva al comerciante a desafiar peligros, existe la devoción por el dinero que lo lleva a aprovechar los mismos para su fin de extraer dividendos.

Ya habíamos dicho, al hablar de los abastecimientos, la importancia que tiene el departamento de construcción de caminos. Cuando la guerrilla ha alcanzado un determinado grado de desarrollo, tiene centros más o menos fijos y no anda vagando sin campamento alguno por diversas regiones, se debe establecer una serie de rutas que pueden ir desde el pequeño trillo que permita el paso de un mulo hasta el buen camino de camiones. Para todo esto hay que tener en cuenta la capacidad de organización del ejército rebelde y la capacidad ofensiva del enemigo que puede destruirlos e incluso llegar a los campamentos fácilmente, precisamente por caminos que son creados por el opositor. Como regla esencial, debe apuntarse que los caminos son para contribuir al abastecimiento en lugares cuya solución de otro modo sería imposible y que no se deben hacer sino en circunstancias donde casi seguro se pueda mantener la posición ante un embate del adversario, salvo que estos se concierten entre puntos que hagan más cómoda la comunicación, pero no sean vitales ni acarreen un peligro en su construcción.

Además, se pueden hacer otras vías de comunicación. Una de ellas, muy importante, es el teléfono, que puede tenderse en el monte, con la facilidad que significa el tener los árboles como postes y con la ventaja de que no son visibles desde lo alto para la observación del enemigo. También supone el teléfono una zona donde éste no puede llegar.

La auditoría, o departamento central de justicia, de leyes revolucionarias y de administración, es uno de los puntos vitales de un ejército guerrillero ya constituido, con territorio propio. Debe estar a cargo de algún individuo que conozca las leyes del país, si conoce las necesidades de la zona desde un punto de vista jurídico, mejor aún y que pueda ir dando una serie de decretos y reglamentos para ayudar al campesino a normalizar, institucionalizar la vida dentro de la zona en rebeldía.

Por ejemplo, de nuestra experiencia de la guerra cubana: elaboramos un código penal, un código civil, un reglamento de abastecimiento al campesinado y el reglamento de la Reforma Agraria. Posteriormente se establecieron las leyes de castigo para los aspirantes a elecciones que iban a hacerse días después en todo el país y la ley de Reforma Agraria de la Sierra Maestra. Además, la auditoría tiene a su cargo todas las operaciones de contabilidad de la columna o de las columnas guerrilleras, y se encarga de administrar los problemas monetarios de la misma, interviniendo a veces directamente en el abastecimiento.

Todas estas son recomendaciones elásticas, bases que da la experiencia vivida en un lugar determinado, geográfica e históricamente situado, que pueden ser cambiadas según lo aconseje una experiencia de otro lugar geográfico, histórico y social.

Además de auditoría, hay que tener muy en cuenta la sanidad general de la zona, que se debe hacer por medio de los hospitales madres, es decir, los hospitales centrales, militares, que darán asistencia lo más completa posible a todo el campesinado. También en estos casos depende de las características alcanzadas por la revolución que se pueda dar un adecuado tratamiento médico. Los hospitales civiles y la sanidad civil están directamente unidos al ejército rebelde y sus cargos son desempeñados por oficiales y miembros del mismo, con la doble función de curar al pueblo y de orientarlo para mejorar su salud, pues los grandes problemas sanitarios de las poblaciones en estas condiciones radican en que desconocen totalmente los más elementales principios de la higiene y por ello agravan aún más su precaria situación.

Los cobros de impuestos, como ya dije, pertenecen a la auditoría general también. Los almacenes son muy importantes. En cuanto se consiga algún lugar donde ya se establezca un principio de sedentarización de la guerrilla, deben establecerse almacenes lo más ordenados posibles, que vayan asegurando el cuidado mínimo de la mercancía y sobre todo el control para su equitativa distribución posterior, única fórmula para corregirlo.

En el frente exterior las funciones son diferentes en cuanto a calidad misma y en cuanto a cantidad también; por ejemplo, la propaganda debe ser de tipo nacional, orientadora, explicando las victorias obtenidas por los compañeros de la guerrilla, llamando a luchas efectivas de masas a obreros y campesinos y dando noticias, si las hubiera, de victorias obtenidas en este frente. La recaudación es totalmente clandestina, debe hacerse teniendo los mayores cuidados posibles y aislando completamente la cadena entre el primer recaudador pequeño y el tesorero de la organización.

Esta organización debe estar distribuida en zonas que se complementen para formar un todo, zonas que pueden ser provincias, estados, ciudades, aldeas, depende de la magnitud del movimiento. En todos ellos tiene que haber una comisión de finanzas que se ocupe de la orientación de la recaudación. Se puede recaudar dinero mediante bonos o mediante donativos directos, e incluso, ya más avanzado el proceso de la lucha, cobrar impuestos, ya que los industriales deberán hacerlos efectivos por la gran fuerza que tenga el ejército insurrecto. El abastecimiento debe condicionarse a las necesidades expuestas por las guerrillas y estará organizado en forma de ir encadenando las mercancías, de tal modo que las más comunes se logren en los lugares cercanos, buscando en los centros mayores las cosas verdaderamente escasas o imposibles de conseguir en otros puntos y así sucesivamente tratando siempre de que la cadena sea lo más limitada posible, esté en conocimiento del menor número de hombres y pueda así cumplir por más tiempo su misión.

Los sabotajes deben ser reglamentados por la organización civil en la parte externa, coordinados con el mando central. En circunstancias especiales que es muy conveniente analizar, se usará el atentado personal. En general, consideramos que este es negativo, salvo el que elimine alguna figura notablemente destacada por sus fechorías contra el pueblo y su eficacia represiva. Nuestra experiencia de la lucha cubana enseñó que se podían haber salvado muchas vidas de grandes compañeros, sacrificadas para cumplir misiones de escaso valor cualitativo y que pusieron a veces bajo el plomo enemigo, en represalia, a combatientes cuya pérdida no podía compararse con el resultado obtenido. El atentado y el terrorismo ejercitados en forma indiscriminada, no deben emplearse. Muy preferible es el trabajo sobre grandes concentraciones de gente donde se pueda inculcar la idea revolucionaria e ir haciéndola madurar, para que, en un momento dado, apoyadas por las fuerzas armadas puedan movilizarse y decidir la balanza hacia el lado de la revolución.

Para ello hay que contar también con organizaciones populares de obreros, profesionales y campesinos que vayan sembrando la semilla de la revolución entre sus respectivas masas, explicando, dando a leer las publicaciones de la rebeldía; enseñando la verdad. Porque una de las características de la propaganda revolucionaria debe ser la verdad. Poco a poco, así, se irán ganando masas y podrá ir eligiéndose entre los que hagan los mejores trabajos para incorporarlos al ejército rebelde o a algunas tareas de mucha responsabilidad.

Este es el esquema de una organización civil dentro y fuera del territorio guerrillero en un momento de lucha popular. Hay posibilidades de perfeccionar en sumo todas estas cosas; lo repito una vez más, es nuestra experiencia cubana la que habla por mí, nuevas experiencias pueden hacer variar y mejorar estos conceptos. Damos un esquema, no una biblia.

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