Siete perros que habían sido robados en Jilin, al norte de China, con destino al mercado de carne, lograron escapar tras saltar de un camión en movimiento mientras transitaba por la autopista Changshuang.
Durante dos días, los animales recorrieron diecisiete kilómetros a través de carreteras y campos, demostrando una coordinación asombrosa. Al frente de la expedición iba un valiente corgi, quien marcaba el rumbo y volteaba constantemente para asegurarse de que nadie se quedara atrás. El resto de la manada formó un escudo protector alrededor de un pastor alemán que tenía una pata herida, sin abandonarlo ni un solo segundo.
En su trayecto, ignoraron a todos los humanos que intentaron acercarse; tenían una única misión: volver a casa. Gracias a que los videos de su travesía se volvieron virales, voluntarios y vecinos pudieron seguirlos de cerca hasta que los siete llegaron, sanos y salvos, con sus familias.
Los perritos pertenecían a tres familias de un mismo vecindario y eran amigos que jugaban juntos a diario. Ante el peligro, su lealtad e instinto los unieron como una verdadera familia.





