Impactos contra la sede de la CIA en Riad, bases estratégicas en Irak y radares de defensa aérea comprometen los sistemas de seguridad de Washington tras la ofensiva aliada.
La respuesta militar de Irán ante la ofensiva de Estados Unidos e Israel provocó daños de una magnitud sin precedentes en la infraestructura operativa de la CIA en Oriente Medio, según informó la cadena NBC News.
Ataques con misiles y drones causaron graves afectaciones en la estación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ubicada en la embajada estadounidense en Riad, Arabia Saudita. De acuerdo con The Washington Post, el impacto generó el colapso parcial del techo y una densa acumulación de humo en el complejo.
Entre los objetivos alcanzados por las Fuerzas Armadas iraníes figura también un centro de inteligencia norteamericano situado en la provincia iraquí de Solimania. Además, la ofensiva inutilizó radares y sistemas de detección compartidos entre las agencias de inteligencia y el estamento militar estadounidense.
Entre los equipos afectados destaca el radar de alta tecnología AN/TPY-2, ubicado en una base aérea en Jordania, reportó Bloomberg. Este sistema, valuado en aproximadamente 300 millones de dólares, constituye el componente principal de las baterías antimisiles THAAD, diseñadas para interceptar proyectiles balísticos en la alta atmósfera.
La pérdida de este radar compromete la capacidad defensiva de Washington en la zona, considerando que el país dispone de únicamente ocho baterías THAAD en el mundo. Cada unidad operativa, con un costo cercano a los 1.000 millones de dólares, está integrada por 90 efectivos, seis lanzadores, 48 interceptores —fabricados por Lockheed Martin a un valor unitario de 13 millones de dólares— y un solo radar AN/TPY-2.
Respuesta militar tras la ofensiva aliada
El Ministerio de Defensa de Israel anunció el inicio de un ataque preventivo contra la República Islámica con el argumento de neutralizar amenazas inmediatas. Horas más tarde, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación activa de las fuerzas norteamericanas en la operación conjunta.
En respuesta a la agresión, Teherán lanzó diversas oleadas de misiles balísticos hacia territorio israelí y contra bases militares estadounidenses desplegadas en la región.
Durante la operación inicial anglo-israelí contra la capital iraní se confirmó la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenéi. Autoridades en Tel Aviv atribuyeron el fallecimiento del mandatario a un bombardeo de precisión efectuado por sus fuerzas aéreas contra un complejo de mando en Teherán.





